Un ministro israelí de derecha y activistas opuestos a los asentamientos, situados en el espectro político opuesto, coinciden en que el plan de construcción E1 de Israel dividirá Cisjordania en dos. A pesar de este novedoso alineamiento, el mapa no ha cambiado. La falacia periodística, pues, sigue siendo tan falsa hoy como lo era en 2012, cuando The New York Times publicó una importante corrección.
El medio publicaba un texto que, saltando de un hecho a otro, de un sitio a otro como un púgil, golpeaba a Israel con los instrumentos proporcionados por líderes palestinos y desde posturas y movimientos antisraelíes
Quizás la única manera que tengan buena parte de aquellos que cubren el conflicto de Medio Oriente de auto validarse sea mediante la eterna repetición – aunque se presuma siempre una novedad - de aquello que, pretende, es la realidad o su reflejo veraz
Esta organización, y la Autoridad Palestina – lideradas por Mahmud Abbas – han dado material suficiente para explicar lo que, pretenden los medios y no pocos organismos internacionales, se considere inexistente: la responsabilidad directa de ambos entes en la generación de tensión, enfrentamientos; de violencia.
Si el norte del periodismo es el punto de convergencia de su práctica escrupulosa y, acaso, del talento para realizarlo de manera interesante, con cierta gracia; la brújula profesional de la agencia de noticias apunta a cualquier lugar menos a ese punto ideal.
Si en un previo artículo sobre la cobertura del atentado contra una sinagoga por parte de la agencia, se destacaba el activismo de la agencia y la voluntad de predisponer al lector en contra de una de las partes, una crónica posterior acerca de otro atentado y la alarma causada por este volvía a presentar un mismo tipo de problemas
Las crónicas resultan de acciones, de hechos (al menos, se basan en ellos), mas, son los medios y los redactores quienes terminan por “hacer” – o “rehacer” – el suceso y definir a sus actores
Trece párrafos parecen a priori lugar suficiente para un mínimo de exhaustividad periodística. Pero el medio español dilapidaba la oportunidad de realizar una labor profesional y sometía su texto al interés de una de las partes del conflicto
La cobertura sobre el conflicto árabe-israelí ha devenido, en su amplia mayoría, en una selectiva omisión de hechos y cronologías. Es decir, la cobertura no es tal, sino una mímica de la habitual propaganda palestina. La Radio y Televisión Española no escapa a ello.
Los recientes atentados contra israelíes se produjeron en un contexto de incitación pocos días antes de que comience el mes sagrado musulmán del Ramadán, y evocan la violencia del Ramadán del año pasado: la "Yihad por Jerusalén" que culminó en la guerra de Hamás contra Israel. Para informar con precisión sobre la incitación y la violencia, los periodistas deben estar gener conocimiento de la historia reciente y pasada.