Hay una notoria y creciente presencia mediática de china. O, al menos, de una imagen cuidad del país dirigido por el Partido Comunista Chino. Crónicas sobre pretendidos avances tecnológicos sorprendentes, o sobre la lucha varias veces exitosa contra la desertificación. De todo… O no tan de todo: abunda el silencio sobre las minorías, los disidentes y aquello que afecta a los ciudadanos chinos. Nada, o muy diluido, de lo que, precisamente, toda dictadura pretende que se omita.
No verificaba la veracidad de los datos, no señalaba la utilización por parte de Hamás de la Franja como cobertura para su red de túneles; y, claro está, no advertía sobre posicionamiento ideológico de MSF. Menos que menos, mencionaba lo explicado por COGAT israelí.
Cada vez es más fácil escribir una crónica sobre el conflicto entre los grupos terroristas palestinos e Israel. Basta con una sola fuente – palestina o inclinada a tal punto de vista ideológico -, y poco más. Y, claro está, la censura necesaria. En este caso, de las violaciones sistemáticas por parte de Hamás y otras organizaciones palestinas del alto el fuego
Poco tenía la crónica de periodismo y mucho de apología del régimen iraní: de su astucia para enviar pretendidos “mensajes” y de una suerte de sugerido derecho a adquirir capacidad nuclear con fines militares. Pero el "mensaje" en cuestión era un ataque a una población civil israelí. Evidentemente, RTVE no hablaba en este caso de crímenes de guerra.
La actividad de Khaled Al-Shouli echa luz sobre la compleja interconexión de distintos elementos anti israelíes y la explotación de ONG, instituciones internacionales y diversas instancias de la diplomacia y el derecho internacional
Sin contexto, sin otras fuentes, sin verificación, sólo las conclusiones de un informe que no tenía en cuenta información relevante: un 60% de los palestinos muertos descritos como "periodistas" o "trabajadores de la información" eran operativos o individuos afiliados a organizaciones terroristas
La noticia era la derogación de una ley elaborada por una potencia ocupante - Jordania - para su aplicación sobre el territorio que había anexado ilegalmente luego de una guerra de agresión. Pero este punto de suma relevancia se le escapaba, cómo no, a El País; y a Infobae
Numerosos los analistas y autores han advertido de las estrategias del totalitarismo para avanzar sobre las democracias. Especialmente de aquel que, por medio de la apropiación de ciertos conceptos – como “progresismo”, “solidaridad”, “multiculturalismo” -, pasa desapercibido con la imprescindible colaboración de numerosos medios de comunicación reconvertidos en máquinas de simular consenso intimidante
¿Qué palabra utilizar a esta altura para que se entienda? Para que se comprenda de una vez una parte sustancial de aquello que practica una buena parte de los medios de comunicación - la promoción de una “narrativa”; la difusión “dignificada” como periodismo de un prejuicio, de una denigración. Esto es, el ocultamiento de una parte considerable, y conspicua, de la realidad que se dice tratar