El ente público español de radio y televisión parece ya no tener nada que ver con la lógica de los hechos ni con el orden de la razón. Ni, claro está, con la cronología, ni con la integridad profesional, deontológica. Hamás, así, es fuente fiable, e Israel no tiene siquiera voz
El titular es un elemento central para enmarcar un tema. De entrada reduce el abanico de posibles interpretaciones e invoca ideas y conceptos concretos incluso antes de que la persona haya empezado a leer la historia. Los titulares preparan el escenario para la forma en que se lee la historia y establecen el marco de referencia desde el que se perciben los hechos
Según The Telegraph, Hamás acaparó u ocultó leche infantil con el propósito de provocar una crisis alimentaria que, a través del aumento de la inseguridad alimentaria, condujera a mayor presión internacional sobre Israel. En medios en español... Nada.
Quienes piden para Gaza (para Hamás), y para Hizbulá un “alto el fuego” pueden ser dos tipos de personas: estultos o cómplices. Se han agotado los matices: los hechos están a la vista de todos, sin disimulos, y hasta repetidos, como para que la ignorancia tenga algo que ver en el vergonzoso despliegue de cinismo, farsa, mediocridad y corrupción
Año tras año los medios aluden, dan cuenta, informan, con esa manera tan suya de desprenderse de todo contexto, de toda documentación, de todo sesgo ideológico, de la conmemoración de la denominada “Nakba”. Y lo hacen como quien recuerda el Holocausto, el Porraimos o el genocidio armenio
Qué medio más sencillo para perpetuar un conflicto que el de utilizar el sistema educativo para moldear las mentes infantiles en creencias estancas, en obediencias sin resquicios, en entregas absolutas. Qué fórmula más cínica que imbuir ese adoctrinamiento con el halo de la ayuda humanitaria, de una peregrina neutralidad ideológica y política
"A estas alturas, los intereses de la UNRWA en Gaza están tan entrelazados y, en muchos aspectos, tan alineados con los de Hamás, que a menudo resulta difícil distinguirlos”
El grupo terrorista Hamás, muchos medios de comunicación, alguna que otra agencia internacional y no pocas ONG, encontraron allí la punta del hilo habitual que, en lugar de conducir fuera del laberinto, conduce a la audiencia occidental al terreno de sus intereses
Cifras que aporta un grupo terrorista. El mismo que lanzó el ataque contra Israel. Una atrocidad. Que asesinó. Torturó. Violó. Quemó. Secuestró. Destrozó. Hamás. El terror favorecido con eufemismos y silencios. El grupo que controla la Franja de Gaza con puño de hierro. Cifras, pues, que aporta del “ministerio de Sanidad” que controla. O de alguna ONG afín. Las vergüenzas ya no se tapan, se exhiben orgullosamente, como una virtud, como una medalla a la mediocridad y la abyección; un galardón al odio, a los perpetuadores y revalidadores del antisemitismo.