RTVE: ni un año después puede hacerlo bien

Es sistemático. Al punto de ser predecible hasta en los tics narrativos. La cobertura sobre el conflicto árabe-israelí ha devenido, en su amplia mayoría, en una selectiva omisión de hechos y cronologías. Es decir, la cobertura no es tal, sino una mímica de la habitual propaganda palestina.

En ello incurría Radio Televisión Española en su sitio web el 10 de mayo de 2022 para memorar el conflicto del pasado año entre el grupo terrorista palestino Hamás e Israel.

Arrancaba el texto que parecía más una difusión de la propaganda que el liderazgo palestino intenta – y por lo visto, en este caso, con mucho éxito – imponer por sobre la realidad:

“Fueron once días en los que Israel bombardeó la Franja de Gaza intensamente: unas 1.500 bombas mataron a 230 palestinos, la mayoría civiles. Once días en los que Hamás y la Yihad Islámica lanzaron más de 4.300 cohetes hacia territorio israelí, matando a 13 personas”.

En primer lugar, el “bombardeo israelí”. Que, se sugiere, masivo. Cuando fue dirigido exclusivamente contra posiciones de los grupos terroristas que operan desde dicho enclave – y que lo hacen preferentemente desde áreas residenciales – que sí lanzan ataques masivos e indiscriminados sobre la población civil israelí. De hecho, en un inusual desliz de sinceridad, Matthias Schmale, director de operaciones de UNRWA en Gaza, había afirmado, según el Jerusalem Post (2 de junio de 2021):

“Tengo la impresión de que hay una enorme sofisticación en la forma en que los militares israelíes atacaron durante los 11 días”.

“Sí, no atacaron, salvo algunas excepciones, objetivos civiles…”.

Es más, la UNRWA, luego de que se descubriera un túnel de Hamás bajo una escuela de esta agencia, decía que “condena la existencia y el uso potencial por parte de los grupos armados palestinos de dichos túneles bajo sus escuelas en los términos más enérgicos posibles. Es inaceptable que los estudiantes y el personal sean puestos en riesgo de esa manera”. No es, ni mucho menos novedoso que organizaciones terroristas palestinas en Gaza utilicen la cobertura de las escuelas de la agencia de la ONU o, también, de hospitales.

RTVE censuraba este hecho. Y, haciendo todo esto, parecía invertir la causalidad de ese conflicto.

Y para ello mismo – y para dar una la impresión de un ataque indiscriminado -, también hacían suyas las cifras de fallecidos y su identificación como “mayormente civiles”, proporcionadas por el propio grupo terrorista Hamás. Incluso un diario como el New York Times, nada sospechoso de filias israelíes, indicó durante ese conflicto que “investigadores sobre derechos humanos dicen que Hamás controla de manera estricta la información sobre las muertes de civiles en Gaza para ocultar sus bajas y sus fracasos”. Y añadía que, si bien el número total de bajas suele ser ajustado a la realidad, Hamás no dirá cuántos de los fallecidos son militantes, o cuántos murieron a causa de misiles de Hamás que cayeron y explotaron dentro de la propia Franja de Gaza.

Como verán, explicar la realidad requiere más que el brevísimo y engañoso párrafo inicial con el que RTVE desinformaba a su audiencia.

El ente, en tanto, proseguía difuminando, repartiendo, cuando no descargando sobre Israel, la responsabilidad por ese conflicto.

Así, el medio decía que “la mayor escalada bélica entre Israel y las facciones [organizaciones terroristas] palestinas gazatíes en siete años no estalló de la noche a la mañana”. Hasta aquí, todo relativamente bien. Más, de todos es sabido que los líderes palestinos incitaron previamente para encender a mecha de violencia que “justificara” las acciones, es decir, la agresión, una vez más, de Hamás y Yihad Islámica Palestina.

La analista de CAMERA Ricki Hollander señalaba que un estudio de dicha organización sobre la violencia en Ramadán y la yihad por Jerusalén del año pasado, que culminó con la guerra de Hamás contra Israel – que recuerda ahora, mal y breve, RTVE -, documenta los patrones históricos y los pretextos esgrimidos que conducen a consumar dicha violencia. “Como señalamos en su momento: Ramadán, el mes más sagrado del islam, se considera un mes de yihad en Oriente Medio, no sólo en términos de la psicología interior de la fe del musulmán, sino en términos de conquista física para expandir el poder y el alcance del islam. Ali Gum’a, antiguo muftí de Egipto y miembro del Consejo de Al-Azhar, explicaba:

‘En la cultura islámica, Ramadán no sólo ha sido un mes [dedicado] a adorar a Dios y acercarse a Alá el Todopoderoso, sino también un mes de acción y yihad para difundir esta poderosa religión’”.

Pero a partir de ahí, RTVE regurgitaba “narrativa” palestina.

“Uno [de los frentes de tensión] fue el barrio del este de Jerusalén Sheij Jarrah, ocupado por Israel y donde decenas de familias palestinas iban a ser desalojadas de forma inminente en favor de una organización judía. Allí los choques eran habituales, al igual que en la puerta de Damasco -centro de reunión de muchos jóvenes palestinos frustrados por la ocupación– y, sobre todo, en la explanada de las Mezquitas.

La incursión de fuerzas israelíes en la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes, hizo que el vaso de la paciencia rebosara. Hamás terminó cumpliendo su amenaza y por primera vez en muchos años lanzó cohetes sobre Jerusalén”.

En el mencionado barrio – ¿ocupado por Israel a quién? – se estaba por producir un desalojo de personas que no pagaban su alquiler en propiedades adquiridas por una organización. Es decir, un contencioso administrativo privado, que fue utilizado primero por la Autoridad Palestina como elemento para exacerbar ánimos – que ya están suficientemente extremado por una incitación y adoctrinamiento al odio y a la violencia oficial y sistemáticos, y que aumentan según en qué situaciones que los líderes creen oportunas; como por ejemplo, la cancelación de las elecciones por parte de Mahmoud Abbas.

El Monte del Templo, donde se encuentra la mencionada mezquita, es el lugar más sagrado del judaísmo. No es que al ente español le importe mucho, pero que no sea por no dejarlo asentado. Desde allí, luego de días de incitación – y de la conocida promesa de remuneración pecuniaria por acabar en prisión o por convertirse en “mártir” -, operativos de Fatah, Yihad Islámica Palestina y de Hamás, entre otros, comenzaron a lanzar ataques desde el predio y en las zonas de acceso al mismo. La policía israelí no hizo sino lo que cualquier otra en su lugar. Acaso, menos. Después de todo, ni la policía francesa, alemana, o turca o china recibirán críticas por sus procedimientos, se ajusten estos a derecho o no.

Más censura. Más tergiversación – por ejemplo, los jóvenes y no tan jóvenes, lo que están es muy incitados por los líderes que los desatienden. Y “el vaso de la paciencia” palestina “rebosó”, y al grupo terrorista Hamás no le quedó otra opción que cumplir con su palabra.

Israel responsabilizado. El agresor, no sólo eximido, sino que convertido en “defensor”.

Y por si quedara algún lector duro de entendederas – o, peor aún, un escéptico -, el ente mediático se despachaba:

“Por aquel entonces, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu trataba de formar Gobierno sin conseguirlo tras cuatro elecciones generales fallidas. Una ofensiva en Gaza serviría para mostrar fortaleza ante sus potenciales socios, en un momento en el que su imagen estaba lastrada tras 12 años en el poder y por los casos de corrupción”.

Ya esgrimir esto entonces, era de una estrechez de miras preocupante para quienes pretenden informar – y no ofrecer sus desinformadas opiniones. Abbás había cancelado las elecciones prometidas – mientras sigue, aún hoy, como perpetuo presidente de la Autoridad Palestina – ante una perspectiva electoral funesta. Que utilizó un contencioso civil como material para instigar al ciudadano de pie – libelo sobre Jerusalén/mezquita mediante – para desviar el descontento, es ya algo por demás evidente.

A pesar de mencionar de pasada dicha cancelación de los comicios, RTVE pasaba por alto cómo la Autoridad Palestina fogueó el odio que Hamás utilizaría como excusa – igual, sin ir más lejos, que la que se vio este año.

Porque, parece quererse dar a entender, Abbas, Fatah y la Autoridad Palestina son “moderados”. Mas, no lo son – y su papel en el conflicto de hace un año, como en el de los sucesos violentos de este, es central.

Para finalizar, RTVE, sostenía, entre la profecía y el posicionamiento, que “es imposible evitar el conflicto con Palestina, como ha podido comprobar en los últimos meses. Porque han vuelto los atentados en ciudades israelíes y se han incrementado los choques en Cisjordania con decenas de palestinos muertos. También han vuelto los disturbios en la explanada de las Mezquitas”.

“Han vuelto los atentados a las ciudades israelíes”. ¿Quién los perpetra? Así, parece algo más parecido acontecimiento climático – una calima persistente y nociva, sí, pero de la que nadie es el causante; apenas el aleteo de una mariposa en algún lugar de la Polinesia o alrededores.

“… se han incrementado los choques en Cisjordania con decenas de palestinos muertos”. ¿A qué se deben los “choques”? ¿No se estarían llevando a cabo operaciones antiterroristas – para buscar a los perpetradores de aquellos atentados sin culpables y para desarticular células y nuevos atentados? Y, ¿esos palestinos, en su amplísima mayoría, no participaban de ataques a fuerzas israelíes durante ataques o durante esos operativos? Y, también, ¿es función de un medio de información escamotear la información que, dice, es su tarea proporcionar?

Por supuesto, otra vez, la denominación musulmana. Ni mención a suma importancia para el judaísmo de tal lugar; ni siquiera, de cómo lo denominan: Monte del Templo.

Ni información – sólo apariencia de la misma -, ni, claro está, seriedad. Un poco de “altavocía”. Un poco de deshonra para la profesión.