Antisemitismo

Antisemitismo “moral”

Nada ha cambiado. Acaso el antisemitismo ahora obtenga su atractivo convincente del aura moral (ah, el bien común, el sentido común; los sellos que convierten sus afirmaciones de pretendidas verdades finales, y comunes) en el que va envuelto: una suerte de globalización (convergencia) de las “causas justas” o, al menos, de la “causa contra el mal interseccional, intencional, internacional” que, se porfía, es Israel

Borrell, Espejo Público y la trampa moderada

Durante los diez minutos que duró la entrevista, ni una sola vez, el señor Borrell hizo mención a Hamás, ni al 7 de octubre, ni a los secuestrados, ni al lanzamiento de cohetes sobre Israel, ni a Irán... Como si no fueran actores morales, los palestinos son presentados como meros objetos, receptores del actuar solitario israelí.

La máscara imperfecta

Dicen que Oscar Wilde dijo que el hombre es “menos él mismo cuando habla por sí mismo, pero que, con una máscara, dirá la verdad”. Claro que, qué verdad será esa; es difícil saberlo: ¿será la de la máscara o la del rostro que pretende ocultar? Es más, ¿hay verdad posible cuando es preciso tal procedimiento de suplantación o encubrimiento para emplazarla? No parece factible que, de una censura, de un disimulo pueda surgir la veracidad

Antisemitismo revalidado

Atrás quedaron las máscaras. Los fatuos eufemismos. Las formas y los reparos. El periodismo. El antisemitismo sin tapujos, sin complejos: ni nuevo ni redivivo; porque es el que era, porque nunca se fue. Bastaba el masaje de la iteración como método de “confirmación” para habituar a la audiencia y obtener el asentimiento o la apatía

UNRWA, engranaje primordial del conflicto (Obediencia a la “causa”)

Qué medio más sencillo para perpetuar un conflicto que el de utilizar el sistema educativo para moldear las mentes infantiles en creencias estancas, en obediencias sin resquicios, en entregas absolutas. Qué fórmula más cínica que imbuir ese adoctrinamiento con el halo de la ayuda humanitaria, de una peregrina neutralidad ideológica y política

La red de contención de Hamás

Debajo de Gaza, y, claro, de sus ciudadanos, el grupo terrorista palestino Hamás cuenta con una red de túneles en la que se ocultan sus miembros, donde almacena armamento, esconde secuestrados y hace circular contrabandos varios. En la superficie, se ha evidenciado (aún más) una red kafkiana de ignorantes simpatizantes, de laboriosos y confiados altavoces, y de cínicas complicidades (sean voluntarias o de estulta de utilidad)

Imagínese, fulano, mengana

El antisemitismo es el dogma más oscuro y perseverante; es la extrema ausencia de empatía elevada a comprensible, justificada, actitud; vamos, al rango de virtud

Medios y organismos como sellos de certificación occidental para Hamás

Junto a ONG, entre otros, han roto los fieles de la balanza ética para que así pueda imponerse la opinión, la ideología, el capricho, la voracidad, el fanatismo de la minoría. Amplificar, distorsionar y silenciar (desoír la realidad, anularla con ruido o con censura)

La propaganda de Hamás apuesta (otra vez) a las cifras y muchos (otra vez) acatan

Cifras que aporta un grupo terrorista. El mismo que lanzó el ataque contra Israel. Una atrocidad. Que asesinó. Torturó. Violó. Quemó. Secuestró. Destrozó. Hamás. El terror favorecido con eufemismos y silencios. El grupo que controla la Franja de Gaza con puño de hierro. Cifras, pues, que aporta del “ministerio de Sanidad” que controla. O de alguna ONG afín. Las vergüenzas ya no se tapan, se exhiben orgullosamente, como una virtud, como una medalla a la mediocridad y la abyección; un galardón al odio, a los perpetuadores y revalidadores del antisemitismo.