En tanto la mímica del periodismo usurpe el lugar del ejercicio comprometido de dicha actividad, los medios deberían presentar, a la manera de los paquetes de cigarrillos, una advertencia a su audiencia
La noticia era la derogación de una ley elaborada por una potencia ocupante - Jordania - para su aplicación sobre el territorio que había anexado ilegalmente luego de una guerra de agresión. Pero este punto de suma relevancia se le escapaba, cómo no, a El País; y a Infobae
Hamás, para que la audiencia digiera la desinformación que se le suministra, evidentemente no puede ser presentado como lo que es, como lo que no se molesta en disimular. Para eso ya cuenta con numerosos medios occidentales
Numerosos los analistas y autores han advertido de las estrategias del totalitarismo para avanzar sobre las democracias. Especialmente de aquel que, por medio de la apropiación de ciertos conceptos – como “progresismo”, “solidaridad”, “multiculturalismo” -, pasa desapercibido con la imprescindible colaboración de numerosos medios de comunicación reconvertidos en máquinas de simular consenso intimidante
CAMERA logra la corrección de un artículo de Associated Press que afirmaba erróneamente que los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, «se mantuvieron al margen» de la guerra de junio de 2025 entre Irán e Israel. De hecho, la organización terrorista atacó a Israel con misiles balísticos.
CAMERA logra una corrección de un artículo de AP que seleccionó de forma selectiva una cifra negativa, controvertida y desactualizada sobre la situación de seguridad alimentaria en la Franja de Gaza. La aclaración de la agencia de noticias de que la cifra del IPC es más antigua de lo que se informó originalmente llegó a más de 100 sitios de noticias en los Estados Unidos y otros países.
Para quienes llevamos años analizando de forma sistemática la cobertura de El País sobre Israel, el episodio no puede despacharse como un simple error. Se trata, más bien, de un lapsus que deja al descubierto un marco mental profundamente arraigado, en el que Israel y lo judío aparecen como factores sospechosos, problemáticos o incompatibles con valores como la imparcialidad o la legitimidad política.
¿Qué palabra utilizar a esta altura para que se entienda? Para que se comprenda de una vez una parte sustancial de aquello que practica una buena parte de los medios de comunicación - la promoción de una “narrativa”; la difusión “dignificada” como periodismo de un prejuicio, de una denigración. Esto es, el ocultamiento de una parte considerable, y conspicua, de la realidad que se dice tratar
No sólo es hora de tomar lo que afirmen los medios con pinzas, sino definir correctamente las actividades de una buena parte de ellos: Es propaganda, no es información. Y es propaganda antidemocrática y antioccidental.