Las urgencias y las relevancias cambian según el ojo que las considere o el interés que las promueva o explote. Al menos, eso se desprende del escaso interés que ha suscitado en tantos medios, redes sociales y organizaciones que convocan a las indignaciones de turno, la suspensión del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, tras una investigación sobre las denuncias de abusos sexuales
Alterar la cronología de los sucesos es un buen método para adjudicar o condonar responsabilidades. En este caso, de Hizbulá e Irán. Otra, es la difuminación de esos mismos hechos – léxico y omisiones mediante; la forma de enmarcarlos para la audiencia. Una versión de todo ello podía verse en la cobertura de La Vanguardia
Acerca de los daños sufridos por hospital libanés Jabal Amel, la cadena francesa ofrecía un producto que respetaba la inteligencia de su audiencia. En español, en cambio, la reducía a receptáculo de ideología y desinformación
Es curioso que para la agencia estatal fuera el bombardeo de Israel el que “pone en entredicho el alto el fuego” y no así los más de mil drones y 700 cohetes lanzados por previamente por Hizbulá , y que ni siquiera encontraron mención en la crónica de la agencia.
Los fiscales afirmaron que, hasta el momento, no han encontrado indicios de que el Gobierno israelí estuviera involucrado en “la presunta operación de desinformación tenía como objetivo a los candidatos del partido izquierdista La Francia Insumisa"
El "ministro" que era ministra y cómo alimentar un marco narrativo en que el que Israel no existe con las complejidades de cualquier actor relevante sino como un mero disparador impersonal, sin contexto ni contraparte.
La agencia de noticias española Efe pretendía dar una imagen entre aventurera y contestataria-humanitaria de la “flotilla” a Gaza, mientras omitía información esencial sobre el marco legal del bloqueo naval y sobre la naturaleza de los grupos implicados en la iniciativa
La ausencia no es casual. No a esta altura. La omisión permite evaporar los motivos de una operación israelí, transformándola así en una acción arbitraria, en una agresión
El texto adoptaba sin ningún tipo de distancia el lenguaje más extremo del activismo antiisraelí. Hablaba de “genocidio”, de “masacre”, de “asesinatos”, todo ello como hechos jurídicamente establecidos e indiscutibles. Tras campaña en redes sociales y distintos contactos con los responsables, el artículo fue corregido de manera discreta.
Dos cables de EFE publicados con cuatro meses de diferencia permiten observar con nitidez una doble barra de medir a la hora de cubrir el sufrimiento palestino y el sufrimiento israelí.
¿Qué se enfatiza? ¿Qué se contextualiza? ¿Qué merece un rostro? ¿Qué aparece como estadística administrativa? ¿Qué dolor es presentado como tragedia humana y cuál como derivación burocrática de un conflicto mayor?