Sin contexto, las declaraciones y los hechos son apenas instantes inconexos que, no permitiendo, su comprensión, autorizan prácticamente cualquier interpretación
La actividad de Khaled Al-Shouli echa luz sobre la compleja interconexión de distintos elementos anti israelíes y la explotación de ONG, instituciones internacionales y diversas instancias de la diplomacia y el derecho internacional
El periodismo no exige omnisciencia, sino claridad sobre lo que se sabe, lo que no se sabe y de dónde procede cada afirmación. En Minab, lo que se afirmó fue rotundo; lo que realmente se sabe, todavía, es limitado.
La diplomacia ha devenido para el régimen una herramienta más para alcanzar sus objetivos; en la que negociar es sólo diferir, distraer: le permite ganar tiempo mientras avanza en hacia el enriquecimiento nuclear. Un método a través del cual busca controlar el discurso público y eludir la rendición de cuentas tanto a nivel nacional como internacional
Sin contexto, sin otras fuentes, sin verificación, sólo las conclusiones de un informe que no tenía en cuenta información relevante: un 60% de los palestinos muertos descritos como "periodistas" o "trabajadores de la información" eran operativos o individuos afiliados a organizaciones terroristas
Acercarse a las crónicas de El País sobre Israel y sus vecinos significa con frecuencia enfrentarse a un tratamiento que privilegia la narrativa de Hamás, Hizbulá o de cualquier organización o entidad que demonice al estado judío.
¿Qué contexto histórico puede dar un “militante de Samidoun y Al Yudur”? Samidoun es una organización designada por Estados Unidos y Canadá como “una falsa organización benéfica que sirve como recaudadora de fondos internacional para la organización terrorista Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP)”.
En tanto la mímica del periodismo usurpe el lugar del ejercicio comprometido de dicha actividad, los medios deberían presentar, a la manera de los paquetes de cigarrillos, una advertencia a su audiencia