La ausencia no es casual. No a esta altura. La omisión permite evaporar los motivos de una operación israelí, transformándola así en una acción arbitraria, en una agresión
Hay una notoria y creciente presencia mediática de china. O, al menos, de una imagen cuidad del país dirigido por el Partido Comunista Chino. Crónicas sobre pretendidos avances tecnológicos sorprendentes, o sobre la lucha varias veces exitosa contra la desertificación. De todo… O no tan de todo: abunda el silencio sobre las minorías, los disidentes y aquello que afecta a los ciudadanos chinos. Nada, o muy diluido, de lo que, precisamente, toda dictadura pretende que se omita.
«Demuelen un convento católico», proclama un titular sensacionalista de la AP que presenta como un hecho un rumor cuestionado sobre las acciones de Israel en el Líbano. Según se informa, el recinto religioso sigue en pie e intacto, pero la reputación de la AP como «la agencia de noticias más fiable del mundo» ha quedado reducida a escombros.
No verificaba la veracidad de los datos, no señalaba la utilización por parte de Hamás de la Franja como cobertura para su red de túneles; y, claro está, no advertía sobre posicionamiento ideológico de MSF. Menos que menos, mencionaba lo explicado por COGAT israelí.
Cada vez es más fácil escribir una crónica sobre el conflicto entre los grupos terroristas palestinos e Israel. Basta con una sola fuente – palestina o inclinada a tal punto de vista ideológico -, y poco más. Y, claro está, la censura necesaria. En este caso, de las violaciones sistemáticas por parte de Hamás y otras organizaciones palestinas del alto el fuego
Poco tenía la crónica de periodismo y mucho de apología del régimen iraní: de su astucia para enviar pretendidos “mensajes” y de una suerte de sugerido derecho a adquirir capacidad nuclear con fines militares. Pero el "mensaje" en cuestión era un ataque a una población civil israelí. Evidentemente, RTVE no hablaba en este caso de crímenes de guerra.
La Cadena Ser omitía un hecho central para entender el asunto que se trataba. Además, utilizaba un lenguaje emocionalmente cargado, que señalaba negativamente a Israel
La falta de pensamiento crítico ha llevado a los principales medios de comunicación a recurrir a viejos bulos y teorías conspirativas en lugar de a la geopolítica, la dinámica regional, los aliados y los intentos de asesinato a la hora de analizar por qué Estados Unidos inició una acción militar contra Irán.
Sin contexto, las declaraciones y los hechos son apenas instantes inconexos que, no permitiendo, su comprensión, autorizan prácticamente cualquier interpretación