Las urgencias y las relevancias cambian según el ojo que las considere o el interés que las promueva o explote. Al menos, eso se desprende del escaso interés que ha suscitado en tantos medios, redes sociales y organizaciones que convocan a las indignaciones de turno, la suspensión del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, tras una investigación sobre las denuncias de abusos sexuales
Alterar la cronología de los sucesos es un buen método para adjudicar o condonar responsabilidades. En este caso, de Hizbulá e Irán. Otra, es la difuminación de esos mismos hechos – léxico y omisiones mediante; la forma de enmarcarlos para la audiencia. Una versión de todo ello podía verse en la cobertura de La Vanguardia
Acerca de los daños sufridos por hospital libanés Jabal Amel, la cadena francesa ofrecía un producto que respetaba la inteligencia de su audiencia. En español, en cambio, la reducía a receptáculo de ideología y desinformación
La ausencia no es casual. No a esta altura. La omisión permite evaporar los motivos de una operación israelí, transformándola así en una acción arbitraria, en una agresión
«Demuelen un convento católico», proclama un titular sensacionalista de la AP que presenta como un hecho un rumor cuestionado sobre las acciones de Israel en el Líbano. Según se informa, el recinto religioso sigue en pie e intacto, pero la reputación de la AP como «la agencia de noticias más fiable del mundo» ha quedado reducida a escombros.
Hay crónicas que se parecen a una vieja radio: mucha estática que deja pasar unas pocas palabras, una sucinta “imagen” que no falla a la hora de enmarcar negativamente a Israel. Precisamente, la mayoría de los marcos se definen justamente por lo que omiten.
Poco tenía la crónica de periodismo y mucho de apología del régimen iraní: de su astucia para enviar pretendidos “mensajes” y de una suerte de sugerido derecho a adquirir capacidad nuclear con fines militares. Pero el "mensaje" en cuestión era un ataque a una población civil israelí. Evidentemente, RTVE no hablaba en este caso de crímenes de guerra.
La Cadena Ser omitía un hecho central para entender el asunto que se trataba. Además, utilizaba un lenguaje emocionalmente cargado, que señalaba negativamente a Israel
Sin contexto, las declaraciones y los hechos son apenas instantes inconexos que, no permitiendo, su comprensión, autorizan prácticamente cualquier interpretación