¿Qué palabra utilizar a esta altura para que se entienda? Para que se comprenda de una vez una parte sustancial de aquello que practica una buena parte de los medios de comunicación - la promoción de una “narrativa”; la difusión “dignificada” como periodismo de un prejuicio, de una denigración. Esto es, el ocultamiento de una parte considerable, y conspicua, de la realidad que se dice tratar
El Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center examinó las identidades de 266 palestinos que fueron identificados como periodistas o trabajadores de prensa muertos en combates: al menos 157 de ellos eran operativos o afiliados a organizaciones terroristas
La sumatoria de omisiones hace que el medio resulte ser “menos una ventana a la realidad que un escenario en el que... representan ficciones guionadas e interesadas”.
Pero para la amplia mayoría de los medios en español, estos serios sucesos no tienen importancia; aún no proveen el material apropiado, el signo provechoso
Los engaños, la desinformación y los libelos están hechos de fabricaciones y distorsiones y de algo que, aunque igualmente diligente, es menos palpable, por decirlo de alguna manera: esto es, la omisión, la censura. La más reciente, la evidencia documentada acerca del vínculo y cooperación entre Hamás y el canal catarí Al-Jazeera
Los acuerdos han tenido, para el régimen de los ayatolás, el mismo valor que un truco de magia de salón. Como decía Hassan Rohaní en 2004, son una forma de ganar tiempo, una cortina de humo que permite al régimen continuar avanzando con aquello que los negociadores creen poder frenar.
Demasiados medios, “periodistas”, ONG, agencias internacionales y gobiernos actúan hoy como lo hicieron los soviéticos frente al desastre nuclear en Chernóbil: ocultando la nube que avanza. Vociferan y patalean que el problema es Israel, mientras ignoran deliberadamente el islamismo radical promovido por Teherán y Catar; mientras la masacre constante de cristianos en África, a manos de yihadistas, apenas merece cobertura noticiosa, y mucho menos atención diplomática.
Uno de los asuntos centrales que la casi totalidad de los medios de comunicación omiten – o, más bien, censuran – es la retórica genocida, la incitación al odio y la violencia, y su glorificación, por parte de la República Islámica y de líderes y organizaciones palestinas.