La forma más sencilla de elaborar el cuentito de esta caperucita islamista que lanza ataques genocidas, que viola, mutila y secuestra – bien financiada por la saludable abuelita catarí e iraní -, es precisamente obviarlo todo. Censurarlo. Borrarlo del registro de la realidad. Construir, para ello, otra “realidad”
La sumatoria de omisiones hace que el medio resulte ser “menos una ventana a la realidad que un escenario en el que... representan ficciones guionadas e interesadas”.
Según Palestinian Media Watch, hay 160 nuevos millonarios palestinos como resultado del programa «Paga por matar» (Pay-for-slay) de la Autoridad Palestina. El plan de 20 puntos que constituye la base del actual alto el fuego exige promover «la tolerancia y la coexistencia pacífica». Sin embargo, eso sigue siendo imposible mientras los terroristas sigan recibiendo recompensas económicas por sus crímenes.
Pero para la amplia mayoría de los medios en español, estos serios sucesos no tienen importancia; aún no proveen el material apropiado, el signo provechoso
¿Cómo se denomina a la actividad de difundir las afirmaciones de una parte de un conflicto? Informar no es. Al menos, no periodísticamente. Falta, precisamente, el elemento del oficio del reportero.
¿Y cómo se designa al acto de repetir fielmente las aseveraciones de un grupo terrorista como Hamás? No, tampoco es informar.
El método para ajustarlo todo a eso que llaman “narrativa”, y que apenas si es un encastre de eslóganes y fabricaciones, es sencillo. Y el ente público de Radio Televisión Española lo demostraba muy bien
Los engaños, la desinformación y los libelos están hechos de fabricaciones y distorsiones y de algo que, aunque igualmente diligente, es menos palpable, por decirlo de alguna manera: esto es, la omisión, la censura. La más reciente, la evidencia documentada acerca del vínculo y cooperación entre Hamás y el canal catarí Al-Jazeera
El antisemitismo no es simplemente un prejuicio como tantos otros, sino que constituye una actitud fundamental ante el mundo. De modo que quienes lo comparten, lo hacen para dar sentido a todo lo que ocurre en lo político y en lo social - aquello que no pueden o no quieren explicar y comprender -, ya que ofrece un sistema global de resentimientos y teorías conspirativas
“Según el Ministerio de Sanidad de Gaza”. “Según el gobierno de Gaza”. “La autoridad local [de Gaza”], son algunos de las etiquetas que disimulan al culto genocida Hamás detrás de las afirmaciones que hacen tantos medios, ONG, virtuosos del oportunismo, prejuiciados y tontainas de amplio espectro