Los acuerdos han tenido, para el régimen de los ayatolás, el mismo valor que un truco de magia de salón. Como decía Hassan Rohaní en 2004, son una forma de ganar tiempo, una cortina de humo que permite al régimen continuar avanzando con aquello que los negociadores creen poder frenar.
Uno de los asuntos centrales que la casi totalidad de los medios de comunicación omiten – o, más bien, censuran – es la retórica genocida, la incitación al odio y la violencia, y su glorificación, por parte de la República Islámica y de líderes y organizaciones palestinas.
Ciertos “expertos” y “periodistas” recurren a las prácticas habituales, intentando censurar, deformar los objetivos y las acciones emprendidas en ese sentido por la República Islámica que, se pretende, es una "víctima" impotente de circunstancias impuestas. Como si no hubiese lanzado una guerra por proxies en 2023...
El medio español se hacía eco de una encuesta publicada por Ha'aretz, pero ignoraba un artículo posterior en el mismo medio que apuntaba problemas de muestreo del sondeo; como la sobrerrepresentación de ciertos grupos demográficos y la inclusión de encuestados «sospechosos» que dieron respuestas inverosímiles e incongruentes con su ideología; y, entre otros factores que contribuyeron a los resultados sesgados, la manera en que se formularon las preguntas
Nada ha evidenciado tan bien el carácter del apoyo occidental a la llamada “causa” palestina como el largo paseo mediterráneo de la auto proclamada “flotilla de la libertad”
Más allá de las bibliografías, las explicaciones fundadas en sesudos análisis y pruebas de laboratorio, quizás aquellos inocentes occidentales que apoyan a Hamás y Hizbulá, al régimen teocrático de Teherán o de Catar, puedan responder cómo, disponiendo como nunca de los medios y la libertad para alcanzar opiniones pensadas, considerablemente personales, sobre temas de la actualidad internacional, suscriben con esos gobiernos o movimientos totalitarios
La vida de los palestinos no vale nada si no sirve a los intereses inmediatos y futuros a Fatah y la OLP que controla. O a Hamás. O a la Yihad Islámica Palestina. O a Irán y Catar que financian el terror
O de peor en peor, más probablemente. De publicar lo que dicte Hamás sin más filtro que el de “periodistas” activistas-propagandistas, a una suerte de maquillaje ideológico y difusión de teorías conspirativas que publicaba El Correo