Resulta difícil analizar un texto como el publicado por el diario ABC en su Tercera el 2 de abril 2026: Occidente contra Oriente. Difícil por su retórica sobrecargada y casi oscurantista, como por su contenido antisemita a unos niveles destacablemente altos.
El texto contrapone un occidente intrínsecamente belicista y moralmente corrupto a un occidente pacífico e idealizado
La realidad que EFE calla es otra. Francesca Albanese arrastra un historial de declaraciones antisemitas y de justificación del terrorismo que van mucho más allá de una crítica política legítima. Cabe preguntarse por qué la agencia no sólo copia y ratifica su discurso, sino que omite y minimiza sus múltiples controversias y acusaciones de antisemitismo.
El acceso desigual a refugios en Israel no se debe a discriminación legal. Depende de factores mucho más prosaicos: la antigüedad de los edificios, desigualdades socioeconómicas entre barrios, problemas de planificación urbanística y, en algunos casos, falta de inversión pública o retrasos en la ejecución de proyectos.
El periodismo no exige omnisciencia, sino claridad sobre lo que se sabe, lo que no se sabe y de dónde procede cada afirmación. En Minab, lo que se afirmó fue rotundo; lo que realmente se sabe, todavía, es limitado.
Para quienes llevamos años analizando de forma sistemática la cobertura de El País sobre Israel, el episodio no puede despacharse como un simple error. Se trata, más bien, de un lapsus que deja al descubierto un marco mental profundamente arraigado, en el que Israel y lo judío aparecen como factores sospechosos, problemáticos o incompatibles con valores como la imparcialidad o la legitimidad política.
El juez Benny Sagi, presidente del Tribunal de Distrito de Be’er Sheva, falleció en un accidente de tráfico el 7 de enero de 2026. y no estaba presidiendo el juicio por corrupción contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Conviene decirlo y repetirlo con claridad porque una parte de los medios en español hizo exactamente lo contrario: presentó erróneamente a Sagi como “el juez que juzgaba a Netanyahu”, dando crédito a rumores infundados y transformando un trágico accidente en un relato con implicaciones políticas inexistentes.
Lo realmente sorprendente es que un artículo sobre el señalamiento de judíos no se publicó bajo los rótulos “Antisemitismo” o “Discriminación”, sino que inicialmente apareció bajo “Genocidio" o "Matanza en Gaza", como si tuvieran justificacion.
Esos “a pesar de” no son inocentes: implican que ser judío constituye, en sí mismo, un obstáculo. Se trata de un antisemitismo de raíz racial según el cual da igual lo que haga el judío: su mera condición lo vuelve sospechoso.
El texto, que acusa a Israe de "asesinar", no menciona que Hamás se niega explícitamente a desarmarse, que mantiene retenido aún un cadáver, ni que continúa realizando acciones hostiles. En el relato de laSexta, Hamás desaparece como sujeto responsable y la tregua se convierte en una obligación unilateral.