Termina uno preguntándose para qué sirven tantas corresponsalías en Israel, si después sólo se hacen eco de lo que dicta Hamás. No tienen otras fuentes, no corroboran… Y así vuelan los bulos.
Como medio financiado por todos los ciudadanos, RTVE tiene la obligación de informar con rigor, pluralidad y respeto a la verdad. Por ahora, esa obligación está incumplida.
Llamar genocidio a una ofensiva militar —por brutal que sea— sin que se cumplan los requisitos legales e intencionales que definen ese crimen, es una forma de violencia discursiva. Y banalizar el Holocausto al comparar a las víctimas de Gaza con las víctimas del Holocausto no es solo falso: es moralmente obsceno.
La televisión pública española invita a alguien que reconoce que no sabe y a quien no le interesa saber, para criminalizar a Israel y para negar hechos objetivos, fomentando así la narrativa del grupo terrorista Hamás.
Lo realmente grave es que la lluvia constante de desinformación respecto a Israel que tiene lugar en la mayoría de medios españoles permite que una pieza delirante pase todos los estándares y sea publicada sin levantar una sola alerta en la web de un medio poderoso.
Compara a unos niños secuestrados y asesinados voluntariamente por Hamás y sin que mediara guerra o provocación alguna, con una víctima indeseada de una guerra iniciada precisamente por ese grupo terrorista.
La consigna del tercer fin de semana de liberación de secuestrados acordado entre Israel y Hamás fue la de borrar el impacto de las imágenes de unos secuestrados al borde de la inanición, afirmando que los presos palestinos salían en las mismas condiciones.
Si la primera liberación de secuestrados se caracterizó por un intento de medios y periodistas en centrar la información en el sufrimiento gazatí, la segunda liberación repitió algunas de las tendencias, reforzando la impresión de victoria de Hamas.
¿Cómo es posible que una organización sin ningún logro a sus espaldas y con una opaca financiación logre tal espacio en la Agencia EFE? Lo que la Agencia EFE no cuenta es lo que sí se sabe de dicha organización: por ejemplo sus vínculos con Hezbolá