Es esencial que los medios hagan hincapié en la diferencia entre un atacante y una víctima civil, ya que, de lo contrario, no sólo faltan a la profesión sino que blanquean a los culpables, a la vez que condenan a los inocentes.
El corresponsal es, por supuesto, libre de tener sus simpatías por un lado u otro, pero omitir de tal manera la explicación de una de las partes no es lo más honesto periodísticamente hablando.
En contra de lo que requiere un periodismo profesional, se ha vuelto a ver a medios en español tomando partido por una de las partes del conflicto árabe-israelí.
En una noticia sobre un atentado terrorista, El País le dibuja a sus lectores un “inusual” ataque contra un cuerpo “militarizado” en el “tercer lugar más sagrado del Islam”, “ocupado” y “anexionado”
¿Cómo es posible que algunas personas que nos encontrábamos a kilómetros de distancia pudiéramos tener un acceso más claro a los hechos que periodistas destacados en el lugar?
Lo hacía mezclando elementos, omitiendo, descontextualizando, con falta de rigor y haciendo un evidente esfuerzo por responsabilizar a Israel de todos los males
Periodismo de una sola versión: desde simples omisiones en los titulares, a mentiras flagrantes, pasando por descontextualizaciones y por informaciones editorializadas