Las urgencias y las relevancias cambian según el ojo que las considere o el interés que las promueva o explote. Al menos, eso se desprende del escaso interés que ha suscitado en tantos medios, redes sociales y organizaciones que convocan a las indignaciones de turno, la suspensión del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, tras una investigación sobre las denuncias de abusos sexuales
Alterar la cronología de los sucesos es un buen método para adjudicar o condonar responsabilidades. En este caso, de Hizbulá e Irán. Otra, es la difuminación de esos mismos hechos – léxico y omisiones mediante; la forma de enmarcarlos para la audiencia. Una versión de todo ello podía verse en la cobertura de La Vanguardia
Acerca de los daños sufridos por hospital libanés Jabal Amel, la cadena francesa ofrecía un producto que respetaba la inteligencia de su audiencia. En español, en cambio, la reducía a receptáculo de ideología y desinformación
Los fiscales afirmaron que, hasta el momento, no han encontrado indicios de que el Gobierno israelí estuviera involucrado en “la presunta operación de desinformación tenía como objetivo a los candidatos del partido izquierdista La Francia Insumisa"
La agencia de noticias española Efe pretendía dar una imagen entre aventurera y contestataria-humanitaria de la “flotilla” a Gaza, mientras omitía información esencial sobre el marco legal del bloqueo naval y sobre la naturaleza de los grupos implicados en la iniciativa
La ausencia no es casual. No a esta altura. La omisión permite evaporar los motivos de una operación israelí, transformándola así en una acción arbitraria, en una agresión
Hay una notoria y creciente presencia mediática de china. O, al menos, de una imagen cuidad del país dirigido por el Partido Comunista Chino. Crónicas sobre pretendidos avances tecnológicos sorprendentes, o sobre la lucha varias veces exitosa contra la desertificación. De todo… O no tan de todo: abunda el silencio sobre las minorías, los disidentes y aquello que afecta a los ciudadanos chinos. Nada, o muy diluido, de lo que, precisamente, toda dictadura pretende que se omita.
No verificaba la veracidad de los datos, no señalaba la utilización por parte de Hamás de la Franja como cobertura para su red de túneles; y, claro está, no advertía sobre posicionamiento ideológico de MSF. Menos que menos, mencionaba lo explicado por COGAT israelí.
Hay crónicas que se parecen a una vieja radio: mucha estática que deja pasar unas pocas palabras, una sucinta “imagen” que no falla a la hora de enmarcar negativamente a Israel. Precisamente, la mayoría de los marcos se definen justamente por lo que omiten.