Palestinos destruyen sus propios olivos y la ONU culpa a Israel

El 15 de octubre, el diario digital mexicano Vanguardia.mx publica una nota titulada: ‘Se aleja solución para conflicto Israel-Palestina’, cuya fuente es la agencia de noticias Notimex.

En el artículo, diferentes fuentes señalan y acusan a Israel de ser el principal responsable del “estancamiento diplomático” en el conflicto de Medio Oriente. Las razones que esgrime Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de la ONU para asuntos políticos para esta ruptura en las negociaciones son: los asentamientos israelíes en Cisjordania y la destrucción, por parte de colonos israelíes, de siete mil olivos palestinos.

Los olivos y los palestinos

CAMERA y otras organizaciones, incluido el Ayuntamiento de Shomron, han demostrado que la acusación sobre la destrucción de los olivos es, cuanto menos, exagerada.

En este sentido, Arutz Sheva publicó:

“Residentes del Consejo de Shomron filmaron a árabes y a activistas extranjeros de izquierda cortando troncos y ramas de árboles de olivos próximos a la comunidad de Elon Moreh, para crear una provocación”.

Fotografías y videos muestran a jóvenes palestinos destruyendo sus propios olivos. Este material audiovisual ha sido difundido incluso en medios de comunicación masiva dentro de Israel, después de que varios ciudadanos israelíes, grabaran el vandalismo palestino en sus propios olivos.

Sin embargo, la nota de Notimex ni siquiera matiza la afirmación de Feltman, que, por otro lado, sorprende al realizar una declaración acusatoria que ha demostrado ser exagerada e incluso falsa.

Además, la acusación de que los asentamientos judíos son un obstáculo para la paz ha perdido vigencia en la realidad. Israel ha destruido asentamientos en el desierto del Sinaí para firmar la paz con Egipto en 1979. Asimismo, el Estado judío evacuó, en muchos casos por la fuerza, a los judíos que vivían en los asentamientos de la Franja de Gaza. En 2005, la evacuación de ese territorio fue total, y, a pesar de eliminar todo vestigio de asentamientos, la organización terrorista Hamás incrementó su lucha contra Israel, lo que desató la Guerra contra Hamás entre 2008 y 2009, y ha provocado numerosas escaladas de violencia, después de que los terroristas continúan lanzando cohetes contra las poblaciones civiles del sur de Israel.

Tampoco son obstáculo para la paz los más de 10.000 cohetes lanzados contra Israel por Hamás, la Yihad Islámica y otras organizaciones terroristas, algunas de ellas ligadas a Al Qaeda, que operan en Gaza y Cisjordania. Ni los miles de ataques con piedras o armas contra civiles y soldados israelíes. Estos ataques, según datos de la OCHA, se cobraron la vida de ocho israelíes en 2011 y de cinco en 2010, además de dejar un saldo de decenas de heridos. Además, nada se dice de los miles de muertos provocados por ataques terroristas, que, sólo entre 2000 y 2007, sumaron 1.213 asesinatos.

¿No es acaso esta violencia relevante cuando se publica un artículo sobre el alejamiento de una solución negociada al conflicto en Medio Oriente?

En este sentido, tampoco se señala que las exportaciones desde los Territorios Palestinos a Israel aumentaron un 31% durante 2011, y que, en buena medida gracias a ello, la producción agrícola, entre la que se encuentra la de aceitunas, también se vio beneficiada. Según un reporte de la USAID, la agricultura palestina ha tenido crecimiento durante los últimos años (veáse el artículo de ReVista del 16 de noviembre de 2011). Sin embargo, aunque esto no es mencionado por Feltman en sus declaraciones al Consejo de Seguridad, sí se echa en falta que Notimex o Vanguardia maticen afirmaciones subjetivas que ignoran el contexto de la situación económica de la región.

¿Dos Estados?

Vanguardia publica:

“‘Las partes no pueden permanecer impasibles a las señales de alerta sobre una cada vez más lejana solución de dos Estados’, indicó Feltman en una sesión ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”.

Posteriormente, además de reincidir en la idea de que la “solución de Dos Estados” está cada vez más lejos en el Medio Oriente, la nota cita a Riyad Mansour, observador permanente de la Autoridad Palestina ante Naciones Unidas, quien reclama la adhesión de Palestina en la ONU como Estado independiente y Jerusalén Oriental como la capital de ese futuro Estado.

La nota no menciona que “Jerusalén Oriental” incluye el sector judío de la ciudad vieja, así como varios barrios judíos que no son considerados asentamientos por Israel, ya que esa zona de la ciudad fue conquistada por Jordania después de la partición de Palestina en 1947 a través de la resolución 181 – aprobada por la ONU, aceptada por Israel, pero rechazada por los palestinos- por lo que, a partir de1967 (luego de la guerra de los Seis Días, en que varios ejércitos árabes atacaron Israel) este territorio fue administrado por el estado judío. Jordania no reclama para sí esos territorios, como tampoco lo hace Inglaterra, país que gobernaba Palestina desde principios del siglo XX, ni Turquía, el país que nació a raíz del desmembramiento del Imperio Otomano, que gobernó Palestina durante varios siglos.

Se da por hecho que Jerusalén Oriental es una reivindicación incuestionable para los palestinos, pero ningún matiz al respecto es mencionado. Y, de nuevo, cabe mencionar que Israel no considera asentamientos a varios de los barrios de Jerusalén Oriental y tampoco al barrio judío antiguo de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Mansour, como reprodujo Vanguardia.mx, también afirmó que:

“Israel continúa socavando el diálogo mediante el terror y la destrucción que producen sus ataques militares, especialmente contra la Franja de Gaza”.

La única perspectiva israelí sobre el conflicto llega en el último párrafo, en una cita indirecta a Ron Prosor, embajador de Israel ante la ONU, quien pide a Palestina dejar de buscar soluciones unilaterales y centrarse en negociar.

En este subtema, no es posible ignorar la absoluta falta de contexto en la nota de Notimex. Pues ante la afirmación citada de que “las señales de alerta sobre una cada vez más lejana solución de dos Estados”, habría que señalar que las principales fuerzas políticas israelíes, incluido el Likud, al que pertenece el primer ministro Benjamín Netanyahu, han dejado claro y aceptado que la única solución al conflicto es la de Dos Estados para Dos Pueblos. La nota no menciona que esta es la postura oficial del Estado de Israel.

En este sentido, Vanguardia.mx tampoco menciona que quien rechaza la solución de Dos Estados es, en primer lugar, Hamás, la organización terrorista que gobierna en la Franja de Gaza; que no reconoce la existencia de Israel, aboga por su destrucción dentro sus principios fundacionales y rechaza cualquier negociación que pueda llevar a una solución de Dos Estados. Esta es la postura pública y oficial abanderada por Ismail Haniye, líder de Hamás en Gaza y por otros, como Khaled Meshal, líder de Hamás en el exilio.

No hay que ignorar tampoco que la Autoridad Nacional Palestina ha llegado a acuerdos de coalición en varias ocasiones con Hamás, en lugar de rechazar la postura de esa organización terrorista, que se opone a la solución de Dos Estados. Sin embargo, ninguna de estas posturas es si quiera mencionada en la nota de Notimex.

Estancamiento diplomático

La nota señala a Israel como culpable del “estancamiento diplomático”, pero obvia la posición israelí, que defiende la negociación y la solución de Dos Estados. El texto también omite presentar la visión del sector palestino, por una parte liderado por Hamás, que se opone de forma frontal a esa solución negociada.

Por otra parte, la nota destaca las declaraciones de Ryad Manour quien exige el reconocimiento para Palestina como Estado independiente en la ONU, a pesar de que ello implica evadir cualquier tipo de negociación entre Palestina e Israel trasladando todo el poder de decisión a la Comunidad Internacional.

De hecho, las resoluciones de la ONU 242 y 338 suponen un establecimiento de negociaciones de paz para definir las fronteras. En dichas resoluciones se menciona a las partes en conflicto, y jamás a los palestinos.

En síntesis, se critican los asentamientos y las políticas israelíes, a pesar de que la postura política del Estado judío defiende, en todo su espectro ideológico, la solución de Dos Estados; y también a pesar de que la afirmación de la destrucción de los olivos es, en cualquier caso, exagerada. Se destaca la posición palestina y sus exigencias, a pesar de que estas implican un alejamiento aún mayor de la mesa de negociaciones, pues dejan fuera a Israel de cualquier decisión respecto a la solución del conflicto en la región. Y se da más peso a las críticas contra Israel, que a la presentación objetiva y equilibrada de fuentes de información.

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