El informe Goldstone avala a testigos no fiables

Khaled Abd Rabbo sobre su casa en ruinas

“La comisión encontró que Khalid y Kawthar Abd Rabbo eran testigos creíbles y confiables. No tiene razón alguna para dudar de la veracidad de los principales elementos de sus testimonios. La comisión también revisó varias declaraciones juradas que ellos y otros testigos oculares proporcionaron a las ONG acerca del incidente y encontraron que estas declaraciones eran consistentes con el relato que obtuvo”.

Ayer, la comisión investigadora de las Naciones Unidas que examinó las tres semanas de enfrentamientos en la Franja de Gaza publicó su cáustico informe en el que condenó fuertemente a Israel por su “ataque desproporcionado, concebido para castigar, humillar y aterrorizar a la población civil”. Gran parte de sus conclusiones se basan en testigos palestinos, pero se desconoce el proceso por el cual los investigadores del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, dirigidos por el juez Richard Goldstone, seleccionaron a estos testigos. Existen claros problemas sistémicos como para confiar en el testimonio de muchos de los testigos. Específicamente, según reportajes de los medios de comunicación, representantes de Hamas acompañaron a los investigadores de la ONU a lo largo de gran parte de su visita para la búsqueda de datos en la Franja de Gaza, lo que pone en entredicho en especial la credibilidad de testigos alineados con Fatah.

El caso de Khaled y Kawthar Abd Rabbo ilustra esta difícil situación. Antes de que Hamas tomara el control de la Franja de Gaza con violencia, Khaled Abd Rabbo era miembro de las fuerzas policiales de la Autoridad Palestina controladas por Fatah, y el periódico palestino Al-Hayat Al-Jadida identifica a la familia de Abd Rabbo como leal a Fatah. No obstante, el equipo de Goldstone no toma en cuenta las lealtades manifiestas de Khaled Abd Rabbo hacia Fatah. Seguramente, en el contexto de la violencia entre los palestinos, en la cual Hamas tomó ventaja del enfrentamiento con Israel para matar y mutilar a los adversarios de Fatah, el testimonio de Abd Rabbo, quien dice que sus tres hijas y su madre fueron asesinadas a sangre fría por un soldado israelí el 7 de enero, se debe tratar con una dosis saludable de escepticismo.

Es más, mientras el comité Goldstone “encontró que Khalid y Kawthar Abd Rabbo eran testigos creíbles y confiables [y] no tenía razón para dudar de la veracidad de los elementos principales de sus testimonios”, Khaled Abd Rabbo y sus parientes han dado más de una docena de versiones diferentes de lo que les sucedió el 7 de enero de 2009. Estos múltiples relatos contradictorios que aparecieron en los medios de comunicación predominantes y en una serie de ONG, tales como Vigilancia de Derechos Humanos (HRW) y Amnistía Internacional, son incompatibles con la declaración de la comisión de la ONU que dice: “La comisión revisó también varias declaraciones juradas que ellos y otros testigos oculares proporcionaron a las ONG sobre el incidente y encontraron que estas eran consistentes con el relato que obtuvo esta comisión”.

Un análisis de las declaraciones previas que los testigos proporcionaron tanto a las ONG como a los periodistas, no sólo revela que los testigos eran indignos de confianza, sino también que las declaraciones de la ONU no son creíbles.

A pesar de las muchas inconsistencias en los diversos testimonios e informes, el esquema general de la historia de Abd Rabbo es que el 7 de enero una unidad de tanque israelí se acercó a la casa de la familia en Izbet Abd Rabbo, cerca de Jabalya, al norte de la Franja de Gaza y le ordenó a la familia que abandonara la casa. Varios miembros de la familia salieron, agitando una bandera blanca. Fuera de la casa dos soldados estaban parados junto a un tanque. Un tercero emergió del tanque y les disparó a tres hermanas, matando a Souad de 7 años y a Amal de 2 años, e hiriendo seriamente a Amar de 4 años. Además, el soldado hirió a Souad, la abuela de las niñas.

Un informe previo de CAMERA se centró en las contradicciones de la historia de Abd Rabbo tal como lo reportaron los medios de comunicación. Este análisis se centra en las contradicciones que existen entre los hallazgos de Goldstone en la historia de Abd Rabbo en comparación con investigaciones previas de las ONG.

La rivalidad entre Fatah y Hamas en el caso Abd Rabbo es crucial, pero se omite

El informe de Goldstone no menciona la afiliación de Abd Rabbo a Fatah. En su testimonio del 28 de enero Khaled dice: “No tenemos nada que ver con Hamas y estamos acostumbrados a las entradas del ejército israelí en nuestra área. Entonces pensé que esta vez podíamos quedarnos en nuestras casas. No teníamos nada que ver con Hamas. No representábamos ningún peligro para Hamas”.

No obstante, un reportaje del periódico palestino Al-Hayat Al-Jadida del 27 de enero revela que la familia Abd Rabbo es partidaria de Fatah y que Hamas se apoderó de su tierra para hacer túneles, escondites de armas y ataques con misiles; que la familia estaba en espera de indemnizaciones de Hamas y que sus miembros temían hablar mal de Hamas:

La familia Abd Rabbo mantuvo silencio mientras los luchadores de Hamas convirtieron su granja situada en la Franja de Gaza en una fortaleza. Justo ahora están esperando la subvención prometida por el movimiento [Hamas] después de que Israel bombardeó la granja y la convirtió en ruinas…

La colina sobre la que vive la familia Abd Rabbo mira hacia la ciudad israelí de Sderot, por lo que se convirtió en una posición militar ideal para los luchadores palestinos, desde la cual han lanzado cientos de cohetes hacia el sur de Israel durante los últimos años. Varios de los miembros de la familia Abd Rabbo describieron cómo los luchadores cavaron túneles bajo sus casas, almacenaron armas en los campos y lanzaron cohetes desde el patio de su granja durante las noches.

Los miembros de la familia Abd Rabbo enfatizan que no son activistas [de Hamas] y que todavía son leales al movimiento Fatah, pero fueron incapaces de evitar que los escuadrones armados entraran en su vecindario por la noche. Un miembro de la familia, Hadi (de 22 años) dijo: “No les puedes decir nada a [los luchadores de] la resistencia, porque te acusarán de colaborar [con Israel] y te dispararan en las piernas”. (Traducción realizada por Vigilancia de Medios de Comunicación Palestinos)

Por lo tanto, los miembros de la familia Abd Rabbo son partidarios de Fatah, su propiedad fue invadida por luchadores de Hamas, están esperando indemnizaciones de Hamas, tienen miedo de “decir cualquier cosa a la ‘resistencia’”, y Khaled omitió mencionar que Hamas se había apoderado de su área. Por lo tanto, ¿sobre qué base la comisión acepta literalmente su declaración de que no hubo una lucha en el momento del incidente del tiroteo? El informe concluye: “Sin embargo, el testimonio de Khalid y Kawthar Abd Rabbo muestra que las fuerzas armadas israelíes no entablaban un combate ni temían un ataque en el momento del incidente”.

¿Estaba Khaled fuera o dentro de su casa en el momento de los tiroteos?

¿Estaba Khaled fuera o dentro de su casa en el momento en que supuestamente les dispararon a sus tres niñas? A pesar de que la ONU afirma que las declaraciones juradas previas que Abd Rabbo dio a las ONG eran consistentes con el testimonio de Goldstone, Khaled no es consistente en este punto clave. Los testimonios respectivos que dio al Informe de Goldstone y a Vigilancia de Derechos Humanos (HRW), que se cita 33 veces en el informe de la ONU, se contradicen en lo relativo a si Khaled estaba dentro o fuera de su casa durante el tiroteo. El informe de Goldstone afirma que después de escuchar a los soldados israelíes quienes pedían por megáfono que la familia abandonara su casa, Khaled salió con su esposa, sus tres hijas y su madre. El informe dice (párrafo 771):

Aproximadamente a las 12:50 pm., Khalid Abd Rabbo, su mujer Kawthar, sus tres hijas, Souad (de 9 años), Samar (de 5 años) y Amal (de 3 años), y su madre, Hajja Souad Abd Rabbo, salieron de la casa, portando todas banderas blancas.

De hecho, esto fue lo que Khaled testificó ante la delegación de la ONU el 28 de junio. No obstante, según el informe de Vigilancia de Derechos Humanos de agosto de 2009, Khaled dijo que durante el momento del tiroteo él estaba dentro. El informe de Vigilancia de Derechos Humanos dice:

Según los tres miembros de la familia [Khaled, su hermano y su madre], alrededor del mediodía, la familia escuchó el tanque fuera de su casa y luego escuchó a un soldado con un megáfono que les pedía que salieran. Por el temor de enviar a algún hombre, dos mujeres y tres niñas se congregaron en la puerta, al menos tres de ellas sostenían pedazos de tela blanca. Salieron y vieron un tanque israelí a unos 10 metros con su torrecilla apuntando hacia la casa. En las gradas del frente se pararon la madre de Khalid, Suad, de 54 años, su esposa, Kawthar, de 26 años y sus tres hijas, Suad de 7 años, Samar de 4 y Amal de 2 años.

Asimismo, Souad Abd Rabbo, la madre de Khaled les dijo a los investigadores de Médicos para los Derechos Humanos-Israel, que tanto ella como su nuera y sus tres nietas (pero no Khaled) salieron de la casa obedeciendo el llamado de los soldados. El informe de PHR-I dice:

2 de febrero de 2009. Souad Abd Rabbo le dijo al equipo que el 7 de enero de 2009 había de 30 a 40 personas en la casa en Jebel al Kashif. En el primer día de la “incursión terrestre”, el 4 de enero de 2009, los tanques israelíes ya habían pasado por la casa. Ahora ellos soportaban el bombardeo del tanque cerca de la casa y a los soldados israelíes que les gritaban que debían salir de sus casas. Ella, su nuera (casada con su hijo Khaled) y sus tres nietas salieron de la casa, Souad y la nuera y su hija de 7 años, cada una de ellas con una bandera blanca sobre su cabeza. Las niñas eran Souad de 7 años, Samar de 4 y Amal de 2 años. Fuera de la casa estaba un tanque israelí. Este provino del este y se dirigió hacia la casa que miraba al norte. Eran las 11:30 – 12:00. El tanque estaba en el jardín, a unos diez metros de distancia, cuando ella se paró a fin de obtener permiso para irse sana y salva. A su derecha estaban las tres niñas, detrás de ella estaba su nuera, cerca de la puerta de la casa.

En forma similar, Khaled le dijo al Irish Times específicamente que sólo salieron mujeres y niños y que él se quedó atrás deliberadamente para demostrar que la familia tenía la condición de civil:

“Mis tres hijas, mi esposa y mi madre salieron llevando banderas blancas”, dijo el Sr. Abd Rabbo. Al sacar a las mujeres, la familia pretendía probar que eran civiles.

El hecho de que Khaled estuviera dentro o fuera de la casa no es un detalle importante. La pregunta principal es, ¿qué es exactamente lo que podría haber sido capaz de ver? Es más, el mismo hecho de que Khaled haya sido contradictorio acerca del hecho de si estaba dentro o fuera de su casa durante el supuesto tiroteo es suficiente motivo para descalificarlo como testigo confiable. Con ese propósito, resulta notable que Khaled haya aseverado en el Washington Post: “Yo sostenía a Amal cuando le dispararon. Mi mano se sentía pesada y la dejé caer, y vi su abdomen abierto”. Khaled no repite esto en su testimonio a los investigadores de la ONU, aunque en esa versión afirma haber estado fuera durante el tiroteo. La conclusión es que Khaled no podía haber sostenido a Amal y simultáneamente haber esperado dentro de la casa para demostrar que su familia era civil. Así pues, está mintiendo en uno de los casos o en ambos, por lo que los investigadores de la ONU debían haberle llamado a comparecer sobre esto en lugar de conferirle la categoría de “creíble”.

De esta falla básica en la historia de Khaled se derivan otras inconsistencias. Por ejemplo, ¿qué será lo cierto: que “Khalid y Kawthar Abd Rabbo regresaron a sus tres hijas y a su madre hacia dentro de la casa” de acuerdo con el Informe de Goldstone, o que “La mujer y las niñas se las ingeniaron para regresar al interior de la casa, algunas de ellas sangrando profusamente”, de acuerdo con Vigilancia de Derechos Humanos? O quizás que “La abuela se replegó al interior de la casa, mientras el padre y la madre movieron a las niñas heridas”, de acuerdo con la investigación de Adalah, Al-Mezan y Al-Haq; todos estos organismos contribuyeron al Informe de Goldstone.

El incidente de la Ambulancia

Nuevamente, a pesar de que la ONU afirma que el testimonio previo dado a las ONG era consistente con los relatos que recibieron sus propios investigadores, este no fue el caso con respecto a los eventos concernientes a Samieh al-Sheikh, el vecino conductor de ambulancia, quien dijo que trató de asistir a la familia Abd Rabbo. Según el informe de Goldstone, Khaled y Kawthar gritaron pidiendo ayuda y un vecino, Sameeh Atwa Rasheed al-Sheikh, que era conductor de ambulancia y tenía su ambulancia estacionada junto a su casa, decidió acudir en su ayuda. Se vistió con su ropa para personal de ambulancia y le pidió a su hijo que se pusiera una chaqueta fluorescente. Habían conducido unos pocos metros desde su casa en la cercanía de la casa de Abd Rabbo cuando soldados israelíes que se encontraban cerca de la casa de Abd Rabbo les ordenaron detenerse y salir del vehículo. Sameeh al-Sheikh protestó que había escuchado gritos pidiendo ayuda, provenientes de la familia Abd Rabbo y tenía la intención de llevar los heridos al hospital. Los soldados les ordenaron a él y a su hijo que se desvistieran y luego que se vistieran de nuevo. A continuación les ordenaron abandonar la ambulancia y caminar hacia Jabaliyah, a lo que obedecieron. Cuando las familias regresaron a Izbat Abd Rabbo el 18 de enero, encontraron la ambulancia en el mismo lugar, pero había sido aplastada, probablemente por un tanque.

No obstante, al-Sheikh le dijo a Vigilancia de Derechos Humanos que los soldados “le ordenaron salir de la ambulancia e irse del vecindario”. En ese testimonio, al-Sheikh no hizo ninguna mención de su hijo ni de las órdenes de desvestirse. (En otra versión de lo ocurrido, al-Sheikh le dijo a Time Magazine, “los soldados israelíes me dieron una paliza”). Es más, Goldstone y Vigilancia de Derechos Humanos se contradicen con respecto a cómo se destruyó la ambulancia. Aunque Goldstone no está claro sobre qué aplastó a la ambulancia (“probablemente… un tanque”), VDH dice definitivamente que la ambulancia fue aplastada bajo una casa destruida, que fue donde sus investigadores la vieron:

Cuando regresó a su casa después de la retirada israelí el 18 de enero, dijo que encontró su ambulancia aplastada bajo su casa demolida. Vigilancia de Derechos Humanos observó la ambulancia aplastada bajo los escombros de la casa destruida de al-Sheikh el 25 de enero.

Kawthar, la esposa de Khaled, ofrece un relato diferente acerca del destino de la ambulancia. En su testimonio grabado para el comité de Goldstone, dice que la ambulancia fue aplastada inmediatamente cuando al-Sheik trató de ayudar, y no más tarde, después de que se fue a Jabaliya. Kawthar dijo:

Mi vecino, uh, es un conductor de ambulancia y estaba, uh, trabajaba para ayudar a pacientes y lo llamamos y le pedimos que nos ayudara con la ambulancia, pero cuando la ambulancia salió ellos aplastaron la ambulancia. Atacaron la ambulancia y no permitieron que ésta llegara hacia nosotros.

Contradicciones entre el esposo y la esposa

Otra indicación de que la comisión de la ONU estaba extremadamente errada cuando encontró que “Khalid y Kawthar Abd Rabbo eran testigos creíbles y confiables” es que los testimonios proporcionados por la pareja no son consistentes entre sí. Khaled habló ante los investigadores en Gaza el 28 de junio. El testimonio de Kawthar se dio en un vídeo. Ella fue filmada con su hija Samar en un hospital belga.

1) ¿Cuál padre llevaba a cuál hija?

Khaled testifica que cuando la familia salió de la casa para llegar a un hospital: “Yo llevaba a mi hija Suad, de tres años [sic]. Ella estaba muerta. Salí de la casa. Mi esposa llevaba a Amal de 2 años y se unió a mí”.

Sin embargo, según Kawthar: “Yo llevaba a Suad y mi esposo llevaba a Amal” También, la hija de Kawthar, Samar, dice en el vídeo, “mi padre llevaba a Amal”.

2) ¿Cuándo se enteró la familia que Samar estaba herida y no muerta?

Khaled testifica para la comisión de Goldstone:

Por supuesto, llegamos al Hospital Kamal Idwan y ellos confirmaron que las tres fueron martirizadas, o sea, Suad de 3 años, Samar de 4 y Amal de 3 años, pero [sic] sorprendentemente me dijeron que Samar no, ella había sobrevivido y la habían trasladado al Hospital al-Shiffa.

En cambio, Kawthar y Samar hablan sobre un incidente ocurrido en el camino hacia el hospital, que Khaled no mencionó y que contradice su testimonio:

Kawthar: En el camino, uh, esta niña [Samar], estábamos, uh, frente a ellos y ella estaba detrás de nosotros con su tío y un soldado la vio. Entonces ella le dijo a su tío que la tirara al suelo.

Samar: Un soldado me encontró y le dijo, “Bájala”. El le dijo a mi tío, “Bájala. Tírala”. Esto es lo que él dijo y mi padre llevaba a Amal. Amal es muy pequeña. Ella tiene 2 años y medio y mi hermana mayor tiene 7 años y medio.

Kawthar: No nos vieron cuando corríamos con nuestras hijas, pero cuando la vieron [a Samar] le dijeron a su tío, “Tírala abajo”, y luego estaban sorprendidos de ver que la niña todavía estaba viva. Entonces le dijeron al tío, “Regresa y llévatela”. Entonces, gracias a D-os su tío regresó y se la llevó después de que fue tirada al suelo y luego él regresó y la tomó.

La familia podía saber que Samar estaba viva durante el supuesto incidente con el soldado en el camino hacia la casa, o es posible que la familia sólo se enterara de esto una vez que llegó al hospital. Lo que no es posible es que ambas historias sean ciertas. De nuevo, ya sea Khaled o Kawthar, o ambos, están mintiendo.

Conclusión

Este análisis es sólo una exposición parcial de las muchas contradicciones existentes entre los testimonios que ofrecieron Khaled y Kawthar Abd Rabbo ante el comité de Goldstone, así como de las discrepancias entre los relatos de los miembros de la familia versus versiones previas ofrecidas a las ONG y a los reportajes de los medios de comunicación. Aunque la comisión dice “que no tiene razón alguna para dudar de la veracidad de los elementos principales de su testimonio”, un observador objetivo no tendría problemas para identificar literalmente docenas de razones para descartar el testimonio de los Abd Rabbo.

El informe de ONG Monitor sobre las discrepancias de los relatos ofrecidos por los Abd Rabbo a las ONG se puede ver aquí.

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