Cualquier noticia sobre un evento o suceso donde se entrevea su utilización por parte de la llamada “causa palestina”, esto es, para pueda ser usufructuado como plataforma para calumniar a Israel, será también sospechosa de traficar con tales elementos y de practicar, casi con seguridad, alguna omisión o de incurrir en alguna fabricación (voluntaria o no)
La diferencia entre la pretensión del “así eran los periodistas palestinos” del medio 20minutos (25 de agosto de 2025) y cómo realmente eran, radica en cómo quería el medio que sean vistos por su público: no por los sujetos en sí, sino por cómo esa incompletísima y torpemente ensalzada descripción retrataba, por contraste, a Israel
"Las noticias falsas se difundían significativamente más rápido, más extensa y profundamente que las verdaderas en todas las categorías. De hecho, era un 70 por ciento más probable que se retuitearan las noticias falsas. Además, señalaban que eran los humanos, y no los bots, los principales responsables de la dramática propagación de noticias falsas". Y entre los humanos, al menos sobre Israel, sin duda los "periobots" se llevan la palma: perioactivistas entregados a la propaganda pro Hamás y anti-israelí.
Un artículo de portada de The Guardian promovió una afirmación tan evidentemente falsa que incluso aquellos que ya rara vez nos sorprendemos nos estamos rascando la cabeza ante el fracaso de los editores a la hora de realizar la más básica verificación de los hechos.
“Según el Ministerio de Sanidad de Gaza”. “Según el gobierno de Gaza”. “La autoridad local [de Gaza”], son algunos de las etiquetas que disimulan al culto genocida Hamás detrás de las afirmaciones que hacen tantos medios, ONG, virtuosos del oportunismo, prejuiciados y tontainas de amplio espectro
Esto es ya más un acto dirigido a la hemeroteca que algún día recuerde la infamia en la que tantos medios cayeron, o más bien, se dejaron caer tan gustosamente. Porque el presente de El País es el de la “post vergüenza”, el del desprecio de la labor que dice llevar a cabo
Es evidente que los niños con trastornos preexistentes son más propensos a verse afectados negativamente por la inseguridad alimentaria. Pero la BBC se limita a afirmar que Mohammed «sufre desnutrición debido a la hambruna», sin ofrecer ninguna explicación sobre su afección médica subyacente
Mencionar un título, un cargo. Relacionarlo con un informe. Afirmar lo de siempre porque lo dice la poseedora de ese título y autora de ese informe. Es decir, un acto de auto-validación. Eso hacía el diario El País en un texto escueto, aunque suficiente para incidir en lo de siempre: demonización y deslegitimación.
No hay bajeza más radical que aquella se muestra abierta, orgullosamente. Y en periodismo, o en aquello que se sirve de este como vehículo para la propaganda, no hay, seguramente, nada más abyecto que la inversión y manipulación histórica, es decir, la fabricación, para construir una “opinión”, una “realidad”