Indiferencia ante el adoctrinamiento en odio de Hamás

Un tono familiar de fantasía impregna gran parte de las noticias y comentarios relacionados con el predominio de Hamás en las elecciones palestinas recientes.

Se hace referencia interminable al hecho de que Hamás, con sus clínicas y otras actividades de asistencia social, es menos “corrupto” que los otros caudillos de la vieja guardia de Fatah, porque ofrece los servicios necesarios que la Autoridad Palestina ha desatendido. Y muchas noticias reportan correctamente que la radical organización islámica se especializa en bombardeos suicidas y rechaza la existencia de Israel.

Pero se dice muy poco respecto a por qué los palestinos masivamente se sienten cómodos al escoger un liderazgo dedicado a la difamación y al asesinato de judíos inocentes, que incluyen niños, adolescentes y ancianos.

Hace varios años, Harold Evans, escribió la siguiente observación en el Times de Londres: “Cualquiera que hable sobre Palestina o sobre terrorismo está hablando en un vacío, porque no se puede entender nada sin la apreciación adecuada de la manera en que se han envenenado las mentes”. (“Las mentiras antisemitas y el odio nos amenazan a todos”, 28 de junio de 2002).

Tenía toda la razón. Si no se aborda el envenenamiento mental, los acontecimientos no se pueden entender claramente. No obstante, al igual que durante los años de Oslo, cuando imperaba la indiferencia periodística con respecto al adoctrinamiento en odio hacia los judíos y al rechazo de Israel por parte de la Autoridad Palestina, la presentación actual de la información presta escasa atención a los efectos calamitosos que la inculcación de este odio tiene en la configuración de los eventos relacionados con Hamás y el problema israelí-palestino.

Desde hace mucho tiempo, el grupo islámico ha dejado en claro la importancia del adoctrinamiento antisemítico y anti-Israel, el cual se transmite intensivamente a través de su red de obras benéficas, escuelas, mezquitas, clínicas y campos veraniegos. El Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo cita un folleto típico encontrado en la oficina de un “comité de caridad” de Hamás en Tulkarm titulado “El odio de los judíos hacia la raza humana”. En éste, los judíos se describen como los enemigos del Islam y los valores que este propugna y como asesinos de los profetas. Los Estatutos de Hamás en sí son antisemitas; como ejemplo está su mención del “nazismo” de los judíos, a quienes culpan de las guerras del mundo y también de las revoluciones, tanto la francesa como la comunista.

Desde la más tierna infancia los palestinos están expuestos a mensajes estridentes que demonizan a sionistas y judíos, presentándolos como malvados y exaltando el júbilo del martirio que se alcanza al matarlos. Con aproximadamente 20 sitios en siete idiomas, Hamás está a la vanguardia de los grupos palestinos que explotan el Internet para diseminar propaganda. Una revista virtual para niños llamada “Al-Fateh” (http://www.al-fateh.net/), que significa el conquistador, yuxtapone caricaturas infantiles y cuentos con imágenes impactantes de violencia. La publicación número 38 de Al-Fateh incluye una fotografía de la cabeza decapitada de una terrorista suicida. La leyenda dice “Zaynab Abu Salem, quien llevó a cabo un bombardeo suicida. Su cabeza fue separada su cuerpo puro y su pañoleta permaneció para decorar su cara. Tu cuerpo está en el paraíso, en el cielo superior, Zaynab… hermana [elevada a la categoría de hombres heroicos]”. Abu Salem mató a dos policías israelíes de la frontera e hirió a 17.

Menashe Komemi, de 19 años, quien mantenía una familia en la que el padre discapacitado estaba desempleado, y Mamoya Tahio, de 20 años, una inmigrante de Etiopía, perdieron sus vidas para proteger a las personas a su alrededor de la mujer terrorista.

El especialista en terrorismo Matthew Levitt, en la edición de invierno de 2004 del Middle East Quarterly, describe como ejemplo la graduación de un jardín de infantes administrado por una asociación caritativa de Hamás. El evento “presenta 1600 niños en edad preescolar que visten uniformes y portan rifles simulados. La forma en que una niña de cinco años representó los ataques a israelíes fue sumergir sus manos en pintura roja, para simular las manos sangrientas que los palestinos mostraban orgullosamente después de linchar a dos israelíes en Ramallah”.

Levitt describe también una escuela islámica en la cual “Ahmed, un estudiante palestino de 11 años, dice: ‘Haré de mi cuerpo una bomba que volará la carne de los sionistas, los hijos de cerdos y monos… desgarraré sus cuerpos en pequeños pedazos y les causaré más dolor del que conocerán jamás'”. Sus compañeros de clase responden gritando: “Dios es grande”, y su maestra agrega: “Que las vírgenes les proporcionen placer”.

La profundidad del odio inculcado desde temprana edad es tal que las madres presionan a sus propios hijos para que se conviertan en asesinos suicidas. El Instituto de Investigación de Medios de Comunicación de Oriente Medio (MEMRI por sus siglas en inglés) ha traducido una entrevista con Umm Nidal Farhat, una mujer cuyos tres hijos, criados en un odio incesante, se unieron a Hamás; uno de ellos mató a cinco israelíes antes de que le dispararan, los otros participaron en otros actos contra Israel y murieron en consecuencia. Su propia expresión de odio despiadado es escalofriante. Esta mujer fue elegida recientemente por sus compañeros palestinos para la asamblea legislativa palestina. En la entrevista Farhat declara que aún las mujeres y los “viejos” son ocupantes y “todos los medios son legítimos” contra ellos.

Farhat también dice: “Estoy orgullosa y me siento honrada de ser una terrorista de la causa de Alá”.

Nos preguntamos, ¿por qué tantos reporteros desestiman el envenenamiento mental que afecta profundamente los puntos de vista y las acciones palestinas? ¿Por qué los periodistas estadounidenses, europeos y latinoamericanos, cuyas sociedades promueven la toma de conciencia respecto al poder de los estereotipos y el lenguaje insensible utilizado para dañar a otros, parecen impermeables a la demonización grotesca de los judíos e israelíes y al número de víctimas que el odio sigue provocando?

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