ABC de Vocento: activismo como información

La crónica del 13 de mayo de 2022 firmada por el corresponsal del grupo Vocento, Mikel Ayestarán, respecto al entierro de la periodista del medio oficial qatarí Al Jazeera, Shirin Abu Akleh, presentaba una serie de opiniones bajo el disfraz de información a la vez que omitía datos clave para entender el contexto de lo sucedido.

La pieza no aporta ninguna fuente de primera mano y trae como única voz un tuit de Al Jazeera. Lo demás son vaguedades como “todos los periodistas presentes en Yenín el día de su muerteacusan a los soldados israelíes de disparar a Shireen en la cabeza” (¿Todos? ¿En serio? ¿Quiénes son? ¿En base a qué lo sostienen tan categóricamente? ¿Lo vieron claramente? ¿Lo sospechan?)

Desde el propio titular, el diario ya decidía tomar partido por una de las narrativas, al achacar la presunta responsabilidad de la muerte de la periodista a Israel:

Tumultuoso funeral por la periodista de Al Yazira presuntamente muerta por disparos israelíes

Probablemente lo más llamativo de la crónica sea que en los cinco párrafos no hubiera ni una sola mención a los ataques recibidos por la policía israelí, y que Israel sostiene que fue la causa de la carga policial. El corresponsal es, por supuesto, libre de tener sus simpatías por un lado u otro, pero omitir de tal manera la explicación de una de las partes no es lo más honesto periodísticamente hablando.

La policía israelí puso a disposición de los periodistas y de los usuarios de redes sociales un video en el que se podía ver a un grupo de palestinos lanzándoles objetos, justo antes de la carga.

Videoentierro

La policía israelí también emitió un comunicado en el que explicaba cómo se habían desarrollado los acontecimientos. Según ellos, habían coordinado los planes para la procesión fúnebre con la familia de Shirin Abu Akleh y un grupo de palestinos, no relacionados con la familia, irrumpió en el funeral, se apoderó del féretro en contra de la voluntad del hermano de la víctima, e inició los lanzamientos de objetos contra la policía.

Así lo explicaba el Washington Post:

“Pero un grupo de hombres de la multitud impidió que el coche fúnebre se acercara a la puerta del hospital, diciendo que querían llevar su cuerpo a hombros. El enfrentamiento hizo que el hermano de Akleh, sentado sobre los hombros de un hombre, suplicara a la multitud que dejara pasar el coche fúnebre. “Por el amor de Dios, déjennos meterla en el coche y terminar el día”, dijo.

“¡Al hombro, al hombro!”, coreó la gente, y golpeó el coche fúnebre con palos hasta que se apartó por segunda vez. La multitud aplaudió cuando los hombres acabaron sacando el ataúd a hombros, seguidos de una camilla que llevaba el chaleco azul antibalas del periodista”.

Pero nada de esto se podía encontrar en el texto publicado por el diario ABC. Al contrario, la crónica insinuaba que la razón de la carga policial tenía que ver con los símbolos nacionalistas palestinos.

¨no querían que bajo ningún concepto se exhibieran banderas palestinas. Los agentes trataron por todos los medios de evitar que los palestinos despidieran a la reportera palestina con su enseña nacional”. (Énfasis en el original)

Las graves omisiones del texto vienen acompañadas por insinuaciones imposibles de demostrar, pero presentadas como hechos, y que vienen a añadir sospechas sobre Israel.

“El Estado judío mantiene que es «incapaz» de determinar quién mató a una reportera que iba perfectamente identificada con su chaleco, caso y logotipo de ‘Press’. Sorprende esta posición de Israel ya que este tipo de operaciones de sus fuerzas en los territorios ocupados suelen estar fuertemente vigiladas por drones y normalmente son capaces de mostrar cada detalle de lo acontecido. Los israelíes piden una investigación conjunta, pero desde el lado palestino apuestan por llevar el caso al Tribunal Penal Internacional.”.

“Incapaz” entre comillas. ¿Por qué? ¿Es un modo de poner en duda que lo sea? Porque puestos a entrecomillar, ya podrían entrecomillar “ocupados” que en ese terreno sí existe un debate léxico.

¿Sorprende esa posición de Israel? ¿A quién le sorprende? Al cronista tal vez, pero en lugar de insinuar que Israel no quiere saberlo debería explicitar qué sistemas son esos para determinar qué bala mató a la periodista… sin bala ni autopsia.

A menos que la idea sea simplemente cubrir las espaldas a la Autoridad Palestina justificando que oculte la bala y no quiera realizar una investigación conjunta.

Pero lo que sí sorprende que al hablar del derribo del edificio en el que se encontraban las oficinas de Associated Press (AP) y Al Yazeera, y justo tras afirmar que Israel “normalmente es capaz de mostrar cada detalle de lo acontecido”, el periodista afirma que:

“Estas cadenas siguen esperando las «evidencias» de la presencia de terroristas en ese lugar”.

¿En qué quedamos? ¿Israel normalmente es capaz de mostrar cada detalle o aún esperan evidencias? ¿O más bien da igual lo que muestre Israel? Si al fin y al cabo su versión no tuvo ni una línea en esta crónica… (Por cierto, que la propia Al Jazeera publicó que Israel había pasado las evidencias a los Estados Unidos).

Para terminar su crónica, el corresponsal del grupo Vocento pone en contexto la muerte d ela periodista con la muerte de otros periodista en el conflicto entre palestinos e Israel:

“En abril de 2018 otros dos reporteros,Ahmad Abu Husein y Yaser Murtaja, murieron por disparos del Ejército en la misma semana mientras cubrían las protestas en la barrera de separación de Gaza. Ambos iban perfectamente identificados”.

Pero otra vez, la información omite otra parte de la historia. Según Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center ambos periodistas habrían estado vinculados con los movimientos terroristas en guerra con Israel.

Ahmed Abu Husein, habría sido miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina, y como tal fue despedido en su funeral.

Respecto a Yaser Murtaja, un artículo del Jerusalem Post subrayaba que, a pesar de que había testimonios contradictorios,:

“El Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo Meir Amit dijo que el “doble papel de Murtaja como hombre de los medios de comunicación y operativo de Hamás es parte de un fenómeno bien conocido.” Dijo que un examen de 17 personas muertas en la guerra de 2014 en Gaza (Operación Borde Protector) que se decía que eran periodistas reveló que ocho de ellos “pertenecían a Hamás y a la Yihad Islámica Palestina””.

Otro contexto selectivo cuyo evidente partidismo habría podido talvez, encontrar su espacio en las páginas de opinión, pero que el ABC presenta como si fuera mera información.