Hay una notoria y creciente presencia mediática de china. O, al menos, de una imagen cuidad del país dirigido por el Partido Comunista Chino. Crónicas sobre pretendidos avances tecnológicos sorprendentes, o sobre la lucha varias veces exitosa contra la desertificación. De todo… O no tan de todo: abunda el silencio sobre las minorías, los disidentes y aquello que afecta a los ciudadanos chinos. Nada, o muy diluido, de lo que, precisamente, toda dictadura pretende que se omita.
No verificaba la veracidad de los datos, no señalaba la utilización por parte de Hamás de la Franja como cobertura para su red de túneles; y, claro está, no advertía sobre posicionamiento ideológico de MSF. Menos que menos, mencionaba lo explicado por COGAT israelí.
Sin contexto, las declaraciones y los hechos son apenas instantes inconexos que, no permitiendo, su comprensión, autorizan prácticamente cualquier interpretación
Al leer el teletipo, uno tiene la impresión de estar ante un ejercicio de taquigrafía: Hamás “reclama”, “alerta”, “exige”. Europa Press recibe, copia y envía.
¿Cómo se denomina a la actividad de difundir las afirmaciones de una parte de un conflicto? Informar no es. Al menos, no periodísticamente. Falta, precisamente, el elemento del oficio del reportero.
¿Y cómo se designa al acto de repetir fielmente las aseveraciones de un grupo terrorista como Hamás? No, tampoco es informar.
Hamás decía, y los medios, ponían sus afirmaciones en portada. Sí, luego de saber lo que ese culto genocida perpetró el 7 de octubre de 2023. Aún después de constatar la naturaleza dicha organización en esos rituales macabros de entrega de rehenes.