Es curioso que para la agencia estatal fuera el bombardeo de Israel el que “pone en entredicho el alto el fuego” y no así los más de mil drones y 700 cohetes lanzados por previamente por Hizbulá , y que ni siquiera encontraron mención en la crónica de la agencia.
La agencia de noticias española Efe pretendía dar una imagen entre aventurera y contestataria-humanitaria de la “flotilla” a Gaza, mientras omitía información esencial sobre el marco legal del bloqueo naval y sobre la naturaleza de los grupos implicados en la iniciativa
Dos cables de EFE publicados con cuatro meses de diferencia permiten observar con nitidez una doble barra de medir a la hora de cubrir el sufrimiento palestino y el sufrimiento israelí.
¿Qué se enfatiza? ¿Qué se contextualiza? ¿Qué merece un rostro? ¿Qué aparece como estadística administrativa? ¿Qué dolor es presentado como tragedia humana y cuál como derivación burocrática de un conflicto mayor?
Hay una notoria y creciente presencia mediática de china. O, al menos, de una imagen cuidad del país dirigido por el Partido Comunista Chino. Crónicas sobre pretendidos avances tecnológicos sorprendentes, o sobre la lucha varias veces exitosa contra la desertificación. De todo… O no tan de todo: abunda el silencio sobre las minorías, los disidentes y aquello que afecta a los ciudadanos chinos. Nada, o muy diluido, de lo que, precisamente, toda dictadura pretende que se omita.
Cada vez es más fácil escribir una crónica sobre el conflicto entre los grupos terroristas palestinos e Israel. Basta con una sola fuente – palestina o inclinada a tal punto de vista ideológico -, y poco más. Y, claro está, la censura necesaria. En este caso, de las violaciones sistemáticas por parte de Hamás y otras organizaciones palestinas del alto el fuego
El periodismo no exige omnisciencia, sino claridad sobre lo que se sabe, lo que no se sabe y de dónde procede cada afirmación. En Minab, lo que se afirmó fue rotundo; lo que realmente se sabe, todavía, es limitado.
Sin contexto, sin otras fuentes, sin verificación, sólo las conclusiones de un informe que no tenía en cuenta información relevante: un 60% de los palestinos muertos descritos como "periodistas" o "trabajadores de la información" eran operativos o individuos afiliados a organizaciones terroristas
Hamás, para que la audiencia digiera la desinformación que se le suministra, evidentemente no puede ser presentado como lo que es, como lo que no se molesta en disimular. Para eso ya cuenta con numerosos medios occidentales
“Según el Ministerio de Sanidad de Gaza”. “Según el gobierno de Gaza”. “La autoridad local [de Gaza”], son algunos de las etiquetas que disimulan al culto genocida Hamás detrás de las afirmaciones que hacen tantos medios, ONG, virtuosos del oportunismo, prejuiciados y tontainas de amplio espectro