Marcelo Wio

Estimada audiencia, los propagandistas del islamismo la toman por imbécil y dócil (II)

El relativismo cultural, comentaba Sebreli, “ha conseguido imponerse en una época muy sensible al igualitarismo, porque tiene todas las apariencias de ser la posición más igualitaria, justa, democrática, pluralista, tolerante y humana, ya que otorga el mismo valor a los débiles y a los fuertes, rechaza toda jerarquía de valores... [Pero] el supuesto pluralismo no es sino una pluralidad de etnocentrismos; la tolerancia significa tolerar a los intolerantes; el igualitarismo, aceptar a los que sostienen la desigualdad; ... el respeto incondicionado por los otros, respetar a los que no respetan al otro”. De ese modo se llega a la actitud contradictoria de aceptar en las culturas ajenas los prejuicios que se desacreditan en la propia.

El Mundo ofrece un “bello” ejemplo del sometimiento del periodismo a la ideología

Cualquier noticia sobre un evento o suceso donde se entrevea su utilización por parte de la llamada “causa palestina”, esto es, para pueda ser usufructuado como plataforma para calumniar a Israel, será también sospechosa de traficar con tales elementos y de practicar, casi con seguridad, alguna omisión o de incurrir en alguna fabricación (voluntaria o no)

Estimada audiencia, los propagandistas del islamismo la toman por imbécil y dócil (I)

"Las noticias falsas se difundían significativamente más rápido, más extensa y profundamente que las verdaderas en todas las categorías. De hecho, era un 70 por ciento más probable que se retuitearan las noticias falsas. Además, señalaban que eran los humanos, y no los bots, los principales responsables de la dramática propagación de noticias falsas". Y entre los humanos, al menos sobre Israel, sin duda los "periobots" se llevan la palma: perioactivistas entregados a la propaganda pro Hamás y anti-israelí.

El País y Francesca Albanese: una misma fijación

Mencionar un título, un cargo. Relacionarlo con un informe. Afirmar lo de siempre porque lo dice la poseedora de ese título y autora de ese informe. Es decir, un acto de auto-validación. Eso hacía el diario El País en un texto escueto, aunque suficiente para incidir en lo de siempre: demonización y deslegitimación.

El Periódico: vaya con esos judíos

No hay bajeza más radical que aquella se muestra abierta, orgullosamente. Y en periodismo, o en aquello que se sirve de este como vehículo para la propaganda, no hay, seguramente, nada más abyecto que la inversión y manipulación histórica, es decir, la fabricación, para construir una “opinión”, una “realidad”

Albanese “víctima” en France24

Es sencillo tomar a la audiencia de las narices y conducirla hacia la “opinión”, hacia la “realidad” deseada. Basta un titular que funcione como clave de interpretación; un destacado y primer párrafo que expliquen ese código, como para que no quede lugar a dudas; y las omisiones que sostengan el andamiaje