Poco tenía la crónica de periodismo y mucho de apología del régimen iraní: de su astucia para enviar pretendidos “mensajes” y de una suerte de sugerido derecho a adquirir capacidad nuclear con fines militares. Pero el "mensaje" en cuestión era un ataque a una población civil israelí. Evidentemente, RTVE no hablaba en este caso de crímenes de guerra.
El diario español cubría la renuncia del director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos sin contar quién es el sujeto detrás del cargo, sin indicarle a su audiencia lo que en Estados Unidos es harto conocido
La Cadena Ser omitía un hecho central para entender el asunto que se trataba. Además, utilizaba un lenguaje emocionalmente cargado, que señalaba negativamente a Israel
La actividad de Khaled Al-Shouli echa luz sobre la compleja interconexión de distintos elementos anti israelíes y la explotación de ONG, instituciones internacionales y diversas instancias de la diplomacia y el derecho internacional
La diplomacia ha devenido para el régimen una herramienta más para alcanzar sus objetivos; en la que negociar es sólo diferir, distraer: le permite ganar tiempo mientras avanza en hacia el enriquecimiento nuclear. Un método a través del cual busca controlar el discurso público y eludir la rendición de cuentas tanto a nivel nacional como internacional
Sin contexto, sin otras fuentes, sin verificación, sólo las conclusiones de un informe que no tenía en cuenta información relevante: un 60% de los palestinos muertos descritos como "periodistas" o "trabajadores de la información" eran operativos o individuos afiliados a organizaciones terroristas
La noticia era la derogación de una ley elaborada por una potencia ocupante - Jordania - para su aplicación sobre el territorio que había anexado ilegalmente luego de una guerra de agresión. Pero este punto de suma relevancia se le escapaba, cómo no, a El País; y a Infobae
Hamás, para que la audiencia digiera la desinformación que se le suministra, evidentemente no puede ser presentado como lo que es, como lo que no se molesta en disimular. Para eso ya cuenta con numerosos medios occidentales
Numerosos los analistas y autores han advertido de las estrategias del totalitarismo para avanzar sobre las democracias. Especialmente de aquel que, por medio de la apropiación de ciertos conceptos – como “progresismo”, “solidaridad”, “multiculturalismo” -, pasa desapercibido con la imprescindible colaboración de numerosos medios de comunicación reconvertidos en máquinas de simular consenso intimidante