La realidad que EFE calla es otra. Francesca Albanese arrastra un historial de declaraciones antisemitas y de justificación del terrorismo que van mucho más allá de una crítica política legítima. Cabe preguntarse por qué la agencia no sólo copia y ratifica su discurso, sino que omite y minimiza sus múltiples controversias y acusaciones de antisemitismo.
El periodismo no exige omnisciencia, sino claridad sobre lo que se sabe, lo que no se sabe y de dónde procede cada afirmación. En Minab, lo que se afirmó fue rotundo; lo que realmente se sabe, todavía, es limitado.
Cuando se escribe este artículo, ninguna otra gran agencia internacional se había hecho eco de la supuesta noticia, lo que resulta sospechoso. Acusaciones tan graves como que un “francotirador israelí asesinó a una niña de un año” requieren verificación independiente, contraste mínimo de fuentes o algún tipo de evidencia más allá de la nota facilitada por el "Ministerio de Sanidad de Gaza".
La pieza no informa: repite propaganda con formato periodístico. Su titular acusa; su texto omite; su fuente miente. EFE no firma con el "Ministerio de Sanidad de Gaza", pero podría hacerlo: ambos publican los mismos datos, con el mismo vocabulario y la misma intención moralizadora.
EFE emplea las cifras de Hamás como si fueran hechos comprobados y transmite la impresión de que Israel ataca gratuitamente, que abre y cierra el grifo de la guerra a su antojo y de manera arbitraria.
La pregunta es inevitable: ¿es esto periodismo? Cuando la agencia nacional de noticias difunde información de esta forma, no solo incumple con los estándares básicos de verificación, sino que además arrastra a buena parte de la prensa española al terreno de la desinformación
Termina uno preguntándose para qué sirven tantas corresponsalías en Israel, si después sólo se hacen eco de lo que dicta Hamás. No tienen otras fuentes, no corroboran… Y así vuelan los bulos.
Hamás decía, y los medios, ponían sus afirmaciones en portada. Sí, luego de saber lo que ese culto genocida perpetró el 7 de octubre de 2023. Aún después de constatar la naturaleza dicha organización en esos rituales macabros de entrega de rehenes.
Podría presumirse inexperiencia profesional, o una torpeza nunca subsanada; mas, el error o la negligencia siempre inclinan la balanza del retrato que surge de las crónicas hacia un mismo lado, hacia una misma sugerencia. Lo que lleva a sospechar de la centralidad de otro elemento en la en la confección sistemática de la “pifia”
Mucho esfuerzo se toma la agencia estatal española, primera fuente de información de incontables medios, en posicionar al lector en contra de Israel empleando un léxico partidista, despreciando la versión de una de las partes y equiparando a víctimas y verdugos.