Tiempos estercoleros, estos. Tiempos en los que el “bajo costo” ha devenido bajo raciocinio y alto prejuicio; en que la alta política ha caído en las bajezas clásicas del populismo y sus traiciones
Demasiados medios, “periodistas”, ONG, agencias internacionales y gobiernos actúan hoy como lo hicieron los soviéticos frente al desastre nuclear en Chernóbil: ocultando la nube que avanza. Vociferan y patalean que el problema es Israel, mientras ignoran deliberadamente el islamismo radical promovido por Teherán y Catar; mientras la masacre constante de cristianos en África, a manos de yihadistas, apenas merece cobertura noticiosa, y mucho menos atención diplomática.
En este momento crítico, CAMERA apoya firmemente al pueblo de Israel y a los valientes soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel que defienden con valentía la seguridad de la nación. Nuestros pensamientos y oraciones están con todos los israelíes que enfrentan retos extraordinarios con fortaleza y resiliencia
Más allá de las bibliografías, las explicaciones fundadas en sesudos análisis y pruebas de laboratorio, quizás aquellos inocentes occidentales que apoyan a Hamás y Hizbulá, al régimen teocrático de Teherán o de Catar, puedan responder cómo, disponiendo como nunca de los medios y la libertad para alcanzar opiniones pensadas, considerablemente personales, sobre temas de la actualidad internacional, suscriben con esos gobiernos o movimientos totalitarios
Editorial. Las lágrimas venden. Se aprende de niño. Y si son de un personaje mimado por la prensa, probablemente lo hagan más que las múltiples de una telenovela. Las del 'embajador' palestino ante la ONU fueron difundidas como el símbolo sincero del dolor. Como la expresión diplomática de la realidad más elocuente, más precisa. Él sabía, si no el número preciso de cámaras que lo enfocaban, sí que eran un bulto importante y muy cálido
El silencio generalizado ante las marchas contra Hamás en Gaza expone, entre otras cosas, la actividad real o prioritaria de más de un ‘periodista’: la promoción de una cosmovisión que no se alinea con los valores que dice precisamente defender.
¿Qué es lo que lleva a más de un medio a tolerar el fanatismo ideológico, la necedad, o la incapacidad profesional crónica, cuando estas apuntan siempre a un mismo actor? ¿Qué conveniencias o, más bien, qué compromisos sostienen ese vínculo?
‘Dime que suscribes la narrativa del grupo terrorista y genocida Hizbúlá diciéndome que lo haces’... Porque, en este caso, hay tantos medios que no se arriesgan a sugerirle al lector lo que debe pensar, opinar, creer, que se ven inclinados a evidenciar lo evidente: tal aval; es decir, tal degradación profesional.