Una y otra vez, determinados medios insisten en tratar el conflicto de Gaza no como una realidad compleja, sino como un drama en blanco y negro donde Israel es el único culpable. En lugar de informar, se repite un guion en el que el Ejército israelí “perpetra masacres”, mientras el Ministerio de Sanidad de Gaza —controlado por Hamás— “informa” con tono institucional y sin cuestionamientos. Así se construye una narrativa sin matices, donde las cifras son sagradas si las entrega Hamás, y sus palabras sirven para enmarcar la historia antes siquiera de contarla.
Así lo hacía el artículo publicado en medios del grupo Vocento, Israel mata a tiros a 93 palestinos que hacían cola en Gaza para recibir ayuda humanitaria
Desde el título mismo, los responsables optaban por privilegiar la versión del grupo terrorista Hamás, por encima de la de Israel o Estados Unidos, que por muy mal que le caigan a la periodista no dejan de ser países democráticos con contrapodres.
El texto abunda en lenguaje partidista en el que nos hablan de una “nueva masacre” cometida por “el ejército hebreo”.
En paralelo, el lector es inducido a aceptar sin reservas que los testimonios recogidos por una agencia palestina afín al gobierno de Hamás describen hechos que deben tomarse por ciertos, sin matiz ni contexto. Se menciona que “una voz” ordenó a la multitud avanzar con los brazos en alto y que, al hacerlo, los tanques abrieron fuego “indiscriminadamente”. Ninguna prueba, ninguna imagen, ningún contraste con otras fuentes. En cambio, cuando las FDI explican que dispararon tiros de advertencia frente a una multitud que representaba “una amenaza inmediata”, esa versión se reduce a una breve línea sepultada entre cifras y declaraciones emocionales.
Ni una sola mención merece, por ejemplo, el hecho documentado de que Hamás ha disparado contra civiles gazatíes que intentaban acercarse a centros de distribución de ayuda sin su autorización. ¿Por qué estos episodios, confirmados y grabados, no forman parte de la cobertura cuando se analizan las muertes en zonas de reparto?
En cuanto a las cifras, se afirma que ya son “995 los muertos” y “6.011 los heridos” por incidentes en zonas de reparto. No hay auditoría, ni verificación a unas cifras procedentes de un “Gobierno gazatí” bajo el control absoluto de una organización terrorista que ha convertido la guerra informativa en una de sus armas más eficaces, y que ya ha demostrado ser poco fiable.
¿Por qué en este tipo de artículos Hamás sólo aparece como aséptico gestor de hospitales o fuente de cifras, nunca como el grupo terrorista responsable de la tragedia humanitaria que su propio accionar provoca?
No es un detalle menor: el periodismo se convierte en activismo cuando deja de investigar y empieza a repetir. La tragedia en Gaza es real, pero reducirla a una sucesión de masacres perpetradas unilateralmente por Israel, ignorando el papel central de Hamás como generador del sufrimiento, es una forma de manipulación que no ayuda a los civiles gazatíes. Al contrario: los condena a seguir siendo rehenes de un grupo que no los protege, sino que los utiliza.