El diario Israel Hayom daba cuenta el 6 de julio de 2026 acerca de un tema que casi la totalidad de los medios de comunicación en español vienen ignorando en lo que se parece más a una obediencia, o una complicidad, que a una mera negligencia.
Informaba el periódico israelí que responsables de seguridad con los que habló dicho medio “afirman que Hamás sigue fortaleciéndose y reorganizándose de cara a un enfrentamiento con Israel, tanto a través de los fondos que le llegan desde fuera de la Franja de Gaza como gracias a la ayuda «humanitaria» que sigue entrando en Gaza sin controles”.
Israel Hayom añadía que Hamás inspecciona y registra los camiones que entran con el fin de cobrar un impuesto de entre el 15 % y el 30 % a los comerciantes. A su vez, “Hamás controla los mercados, obligando a los comerciantes a vender sus mercancías a los distribuidores que operan bajo su auspicio a un precio «supervisado», de modo que pueda recaudar impuestos sobre las diferencias de precio y quedarse con una parte de los beneficios para la organización”.
Ya en enero de 2026, el portal de noticias Ynet había indicado que autoridades de seguridad habían identificado dos sistemas fiscales que aumentan los ingresos de Hamás en millones de shekels al día:
“De los 600 camiones que entran a diario en Gaza, unos 400 proceden del sector privado —incluidas empresas israelíes— y el resto, de organizaciones internacionales de ayuda humanitaria. Según se informa, Hamás recauda un impuesto del 15 % al 25 % sobre el valor de la mercancía de ayuda del sector privado y, posteriormente, aplica otro impuesto una vez que los productos se venden en los mercados de Gaza”.
Volviendo a texto de Israel Hayom, este señalaba que, además, hay pruebas de que Hamás vende a los residentes que viven cerca de los hospitales la electricidad producida por los generadores de estos centros, utilizando combustible que entra en la Franja de Gaza destinado a necesidades humanitarias.
En tiempos de apuros financieros, Hamás aprieta el cuello de sus ciudadanos. Hecho nada sorpresivo: utilizó las infraestructuras civiles, y a los propios civiles, claro, como escudos humanos.
Mientras tanto, los medios han repetido la “noticia” – más parecido a un pseudo evento – de la disolución del gobierno de Hamás en Gaza “para ceder el testigo a un comité tecnócrata palestino”, una jugada para perpetuarse en el poder en la Franja aunque sea con una máscara, y poner presión sobre Israel, callaban precisamente lo hasta aquí citado.
Nada de lo que ocurre en Gaza, y de lo que puedan ser responsabilizados Hamás o la Yihad Islámica Palestina recibe atención. Y, a la vez, cualquier comunicado de Hamás o de otros grupos terroristas palestinos – o voces que se posicionan con sus intereses – son difundidas por la amplia mayoría de medios occidentales sin verificar como si fuesen meros reproductores. Evidentemente, Hamás cuenta con ello; con que la su propaganda será extendida sobre las opiniones públicas occidentales y se añadirá a las capas de mentira y prejuicio que alimentan el antisemitismo. Cómo no van a dar por seguro una “cobertura” beneficiosa si la mayoritaria y larga tradición “periodística” occidental de ajustar su labor a las necesidades del culto genocida palestino no dan lugar a dudas.
Y, si le quedan dudas, ponga el nombre Waqf Al-Ummah en el buscador de Google. ¿Cuántos vínculos en español aparecen?
Ahorremos el trámite. Ninguno.
Waqf Al-Ummah es institución con sede en Turquía fundada en 2013, cuyos directores, tal y como explicaba MEMRI (Massive Embezzlement Of Funds Raised For Gaza Perpetrated By Figures In Muslim Brotherhood, Hamas Sparks Uproar In Arab World, 14 de enero de 2026), figuras destacadas de los Hermanos Musulmanes en Turquía y Jordania con vínculos con Hamás, malversaron unos 500 millones de dólares de fondos recaudados en donaciones para la población de Gaza:
“Ya desde el inicio de la guerra de Gaza en octubre de 2023, altos cargos de Hamás hicieron un llamamiento al mundo musulmán para que emprendiera una «yihad económica» o «yihad financiera» con el fin de apoyar la yihad militar contra Israel, es decir, para que se donaran fondos a Hamás y a otras organizaciones terroristas. Miembros de Hamás y de las ramas de su movimiento matriz, los Hermanos Musulmanes, pusieron en marcha campañas masivas de recaudación de fondos en apoyo de la guerra en Gaza.
Una de las mayores campañas de recaudación de fondos para Gaza fue promovida precisamente por Waqf Al-Ummah, que está dirigida por un grupo de miembros de los Hermanos Musulmanes y de Hamás. […] Según se informa, se recaudaron unos 500 millones de dólares en todo el mundo musulmán…”.
“… numerosos artículos publicados en la prensa árabe afirmaban que los Hermanos Musulmanes y Hamás explotan sistemáticamente el discurso religioso y la guerra en Gaza para recaudar enormes sumas de dinero, aparentemente con fines benéficos y de ayuda humanitaria, pero que en la práctica se destinan a financiar el terrorismo, la actividad política y los intereses de la organización, e incluso a enriquecer a sus altos cargos. Según los autores, el caso de Waqf Al-Ummah no es más que un ejemplo de una práctica habitual de los Hermanos Musulmanes que consiste en explotar el sentimiento público, operar bajo la apariencia de organizaciones sin ánimo de lucro sin transparencia ni supervisión, y ocultar fondos. Un autor llegó incluso a argumentar que, para los Hermanos Musulmanes, Gaza no es una causa humanitaria, sino simplemente una palanca económica y política”. [Resaltado de CAMERA Español]
Ni la cobertura es tal cosa – y no, tampoco el silencio es negligencia; es censura: complicidad -, ni la “causa” palestina que enarbolan Hamás o Fatah es en nombre de su pueblo: es cuestión de ‘negocios’. Y, si no, eche un vistazo a los ‘negocios’ de la cúpula de Hamás o a los de los hijos de Mahmoud Abbas. ‘Negocios’, sí, y las ambiciones del régimen de los ayatolás y de Doha por ampliar su zona de influencia.
Así pues, los consumidores de prensa en español están ante la ilusión de información, y la consecuente ilusión de conocimiento. El caudal de crónicas sobre Israel – el conflicto a esta altura, no es más que una excusa – ofrecen la oportunidad de creer estar informados acerca de los acontecimientos de la región, pero en realidad son un marco de interpretación para evaluar al estado judío. No otra cosa.
O sí, son una forma de chantaje moral: descrito dicho país como el paradigma de la perfidia y la perversidad, es un reclamo encubierto de posicionamiento de su audiencia: ¿estará usted con semejante conjunto de personas?