Seleccionando lo que se ajusta a la narrativa antisraelí

Catalunya Plural no sólo llegaba varios días (12 de junio) después a hacerse eco de una encuesta que publicó el diario Haaretz el 28 mayo, sino que lo hacía obviando otro artículo publicado por el mismo diario el 4 de junio en el que precisamente se analizaban los datos del sondeo y los comparaba con otro realizado por la Universidad de Tel Aviv.

Los autores de este análisis decían que la primera encuesta “sugiere una realidad extrema” entre los israelíes respecto de la población palestina y árabe-israelí; e indicaban que a ellos mismos los habían alarmado los resultados, pero por otro motivo: creen que son erróneos.

Comparando los resultados de la primera encueste con aquella realizada por la Universidad de Tel Aviv, encontraron que, “aunque el apoyo a la transferencia de población es sin duda terriblemente alto, dista mucho de ser un consenso público” que indicaba la pesquisa de la que se hacía eco el medio español.

¿Cómo es posible, entonces, que la encuesta de Haaretz arrojara una cifra de apoyo a la expulsión casi un 30% superior a la del estudio de la Universidad de Tel Aviv? – se interrogaban los autores del texto del 4 de junio. E inmediatamente respondían:

“La primera explicación reside en la propia muestra. Un análisis de los datos brutos (que los autores de la encuesta compartieron con nosotros con total transparencia) reveló varios problemas de muestreo que explican en gran medida los niveles de apoyo inflados”.

“Un problema fue la sobrerrepresentación de ciertos grupos demográficos de derechas… por encima de su proporción real en la población general. Otro, fue la inclusión de encuestados «sospechosos» que dieron respuestas inverosímiles e incongruentes con su ideología. Por ejemplo, el 30% de los encuestados que se identificaron como votantes del Partido Laborista, de tendencia izquierdista, se mostraron partidarios de asesinar a toda la población de las ciudades que pudiera ocupar el ejército”.

Pero la cosa no termina allí.

Así, los analistas indicaban que otro factor que contribuyó a los resultados sesgados fue la manera en que se formularon las preguntas. “No se permitía a los encuestados responder «No lo sé» o «No estoy seguro». Forzar a los participantes a elegir un bando a menudo los lleva a adoptar una postura incluso cuando realmente no la tienen”. A lo que agregaban que, de hecho, la falta de opinión es en sí misma una opinión significativa, y enmascararla infla artificialmente el apoyo activo.

Y no sólo eso, según el medio español, la colección de preguntas fue cuidadosamente escogida para «provocar»

Para finalizar, los autores decían que, desde una perspectiva más amplia, muchos israelíes efectivamente albergan un profundo resentimiento hacia los palestinos, a menudo acompañado de escepticismo y deshumanización. Y que dichos sentimientos se han intensificado significativamente desde el 7 de octubre de 2023. Pero aclaraban que no se ha producido ninguna convergencia hacia la derecha en cuanto a posibles soluciones al conflicto. De hecho, ningún plan goza actualmente de un apoyo mayoritario entre la opinión pública israelí.

Y también destacaban el hecho de que “según el estudio de la Universidad de Tel Aviv, el miedo domina el pensamiento de los israelíes: dos tercios de los israelíes creen que, en última instancia, los palestinos quieren conquistar Israel y destruir a una parte significativa de la población judía. Este temor debe tenerse en cuenta a la hora de interpretar las tendencias actuales, y debemos ser cautos a la hora de suponer que seguirán siendo las mismas cuando cesen los combates”.

Y toda esta información se encontraba, para mayor comodidad, en el mismo medio que citaba el diario español Catalunya Plural.

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