Propaganda, insinuaciones y clichés antisemitas en el Confidencial

El artículo es suficientemente largo y confuso como para desmontarlo punto por punto. Lo firma, desde Turquía, el periodista Ilya U. Topper y bajo la apariencia de crónica geopolítica, recurre a insinuaciones, omisiones y clichés ideológicos que contribuyen a la demonización de Israel, pero centrado en su primer ministro, Benjamin Netanyahu. Parece querer analizar el conflicto entre Israel y la República Islámica, pero lo que realmente ofrece es una lectura moralizante en la que Netanyahu, encarna al villano mesiánico que arrastra al mundo al abismo.

Ya desde el titular, Trump, ante la gran decisión: ¿quién pierde primero, Netanyahu o elplanetaentero? , las páginas de El Confidencial presentan una dicotomía bien sencilla de enterder: si gana Israel, pierde el mundo.

Curioso al menos, teniendo en cuenta que muchos países han apoyado la acción israelí al considerar a la República Islámica como fuente de inestabilidad. Hay que recordar, ya que el texto de El Confidencial lo oculta, que muchos países son conscientes del peligro que representaría si el régimen de los ayatolás lograra una energía nuclear con fines militares.

Pero el texto que nos ocupa tan sólo lo menciona como una “excusa”:

“PorqueBenjamin Netanyahu no ha cambiado. Lleva 15 años con la cantinela de que hay que atacar a Irán, y antes que él ya lo pregonaba Ariel Sharon, desde al menos 2002. Siempre con la misma excusa de que Teherán desarrollaarmas nucleares, y siempre con el mismo efecto: tener medio hemisferio occidental hablando de choques de civilizaciones y conflictos entre libertad y barbarie, con Israel por supuesto en el bando de los buenos. Era unaguerra psicológica, este era su objetivo, y en esto se agotaba”.

Excusas… Un país potente amenaza con hacer desaparecer a Israel del mapa, y hay serias sospechas de que ese país está a punto de lograr energía nuclear con fines militares. Como “excusa” hay que reconocer que no está mal.

Y es que, según plantea el periodista, Netanyahu inició la guerra rompiendo décadas de equilibrio estratégico para mantener a los israelíes unidos:

“Si no basta con Hamás, hay que provocar a Hezbolá, hay que bombardear Siria, hay que hacer lo que seapara mantener alejada la paz”.

En esta inversión de los acontecimientos, se ve que ser bombardeado por Hezbollah, mientras aún se contaban los cadáveres y los secuestrados del horror del ataque de Hamás fue una provocación…

Y es incluso la única mención al 7 de octubre es un ejercicio de distorsión ética, que sorprendente encontrar en las páginas de un medio como El Confidencial. Sería más acorde en algún medio afín a la República Islámica o en algún panfleto pro terrorista… Igual que los depravados violadores llegaban a afirmar que las víctimas en el fondo disfrutaban de la violación, así presenta el periodista la invasión, los asesinatos, los secuestros y las torturas, como una bendición para Netanyahu:

“A su manera,Netanyahues coherente: sabe queIsrael nunca puede firmar la paz, porque solo la guerra, eterna, imposible de ganar, es el pegamento que mantiene unidos los muy enfrentados . El país estaba a punto de estallar en una guerra civil entre derecha liberal —no existe izquierda en Israel— y ultraderecha fundamentalista, cuando lo salvó, prácticamentein extremis,el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023”.

El texto es una diatriba contra el primer ministro israelí, al que equipara a Hitler a través de insinuaciones inequívocas:

“Sabemos qué desencadenó la II Guerra Mundial: el afán desmesurado de poder de un tipo con ínfulas de mesías que quiso elevar Alemania a primera nación del mundo […] También sabemos lo que disparó la I Guerra Mundial […] Ya en 2017, Avnery dijo que Netanyahu pertenecía precisamente a esa especie.”

La frase funciona como una elipsis histórica en la que Netanyahu asume el papel del Führer, sin necesidad de bigote ni brazo en alto. El judío equiparado a su verdugo.

Además, el artículo recurre a uno de los tópicos clásicos del antisemitismo moderno: la idea de que Israel controla la política exterior de Estados Unidos. Podemos leer que Trump debería “volver a agarrar a Netanyahu del collar para impedir que arrastre a Washington a las arenas movedizas de una guerra mundial”. Esta imagen de Israel como un perro, que conduce al imperio estadounidense al desastre, tiene una genealogía propagandística que va desde los libelos antisemitas clásicos hasta las caricaturas antisemitas actuales. Al igual que aquellas, despoja a los Estados Unidos de agencia y convierte a Israel en un demiurgo maléfico que controla la historia mundial.

Para sostener esta tesis, el autor omite por completo la amenaza real que supone una República Islámica nuclear, su programa atómico, sus repetidas amenazas de “borrar del mapa” a Israel, su apoyo declarado a organizaciones como Hezbolá y Hamás, o su retórica genocida contra los judíos no aparecen en el texto. La insinuación de que el peligro es ilusorio se refuerza cuando tilda las advertencias israelíes de “cantinela” y “guerra ficticia”. En cambio, se retrata a Irán como un actor racional, casi víctima, que simplemente busca proteger sus rutas comerciales y sus relaciones con China.

Con esta mezcla de insinuaciones históricas, clichés antisemitas y omisiones claves, el artículo de El Confidencial no analiza una guerra, sino que presenta un retrato grotesco, casi caricaturesco, que no solo deslegitima al dirigente, sino que demoniza a todo un país, representado como un ente fanático, incapaz de vivir en paz.

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