La pregunta no es antojadiza. ¿Es apropiado analizar la producción del diario El País como periodística? O, puesto de otra manera, ¿corresponde seguir exigiéndole a este medio un comportamiento profesional dentro de unos estándares que es evidente no aplica hace tiempo? Y, aún de otra forma, ¿seguir abordando sus “artículos” como informativos, no legitima su propósito real? Es decir, ¿no valida el disfraz reporteril para la propaganda ideológica con que comercia?
Que El País ya no es un medio tradicional no puede escapársele a nadie. O a quien no esté impregnado de doctrina “progresista”. En breve, a casi nadie escapa que sus páginas son una herramienta para la difusión de una cosmovisión muy particular: que contemporiza con ciertos totalitarismos y ataca a ciertas democracias; que comulga con unos prejuicios particulares mientras se erige en representante de “moral” del “sentido común”. Siendo este sentido el que dicta el diario. Ergo, el que le dictan unos puntuales intereses.
Continúe leyendo el artículo de opinión de CAMERA Español del 9 de enero de 2026 en Efoque Judío.