El encuentro entre las selecciones de fútbol de Palestina y el País Vasco permitió observar, una vez más, a muchos medios de comunicación incurriendo en la misma elocuente omisión: la realidad de los altos cargos palestinos.
Casi como siguiendo un mismo guion de mala praxis periodística que sirve para presentar de manera recurrente una imagen positiva de los dirigentes palestinos vis a vis Israel, los diarios Infobae, El Confidencial, Marca y la agencia de noticias Europa Press,por ejemplo, aplicaban esa significativa censura a su cobertura del partido. O, más bien, al hecho político-ideológico que rodeaba el evento – casi como si este fuera una excusa.





Jibril Rajoub. “Presidente de la Asociación Palestina de Fútbol”. “Dirigente del Comité Olímpico palestino”. “Ministro palestino de Juventud y Deportes”.
Eso es lo que estos medios ofrecían a sus audiencias sobre Jibril Rajoub. Y estas debían darse por informadas.
Pero Rajoub es mucho más que ese atuendo ameno a ojos de la credulidad occidental, que esa plataforma para avanzar la política de deslegitimación y demonización de Israel.
Jibril Rajoub, es Secretario General Adjunto del Comité Central de Fatah y, como ex director de la Fuerza de Seguridad Preventiva en Cisjordania, la fuerza ha sido acusada de torturas.
En 2021, de acuerdo con un informe de UN Watch, Rajoub declaró:
“Seguiremos con el ciclo de sangre y muerte…”.
Muy deportivo, el ministro.
Ya en mayo de 2013 había declarado en el canal de televisión libanés Al-Mayadeen que, para Fatah, “la resistencia contra Israel sigue estando en [su] agenda”. “Resistencia”, según explica Palestinian Media Watch, es el eufemismo de violencia que utiliza el liderazgo palestino, y que abarca desde los atentados suicidas a tirar piedras.
De hecho, el propio Rajoub dejaba bien claro lo que significa el término, según recogía ese mismo año el diario Times of Israel
“’Me refiero a la resistencia en todas sus formas’. ‘En esta etapa, creemos que la resistencia popular – con todo lo que ello conlleva – es eficaz y costosa para el otro lado [Israel]’”.
Unos días después, Rajoub explicitaba, tal como informaba el Washington Times el 9 de mayo de 2013, lo que “resistencia” realmente significa:
“Juro, que si tuviéramos una bomba nuclear, la habríamos utilizado esta misma mañana”.
Más recientemente (3/11/2023), según informaba este The Times of Israel, Rajoub “justificó la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre, en la que murieron más de mil personas en Israel, en su mayoría civiles, [y en la que los terroristas mutilaron, torturaron, quemaron y violaron de manera sistemática] como un acto ‘en el contexto de la guerra defensiva que libra nuestro pueblo’”.
Nada, la “resistencia”.
Además, cabe recordar que Rajoub suspendido por un año por la FIFA en 2018 por haber sido “el autor de unas declaraciones en los medios invitando a los aficionados a tomar como objetivo a la Federación Argentina de fútbol y a quemar camisetas e imágenes de Lionel Messi”; dichos que “que la Comisión de disciplina consideró pues como incitación al odio y a la violencia”. El motivo: Argentina iba a jugar un partido con Israel, en ese país, previo al mundial de Rusia. Encuentro suspendido porque, como indicó el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino:
“Lo vivido en las últimas 72 horas, las acciones, las amenazas, nos han llevado a tomar la decisión de no viajar. Mi responsabilidad es la de bregar por la salud y la integridad física de toda la delegación y en mi función tomé esta decisión”.
Por cierto Rajoub, ha dejado bien en claro su visión del conflicto. Lo hizo en el transcurso de una entrevista (Al-Kass Sports Channel de Catar, junio 2013), en la que dijo:
“Toda Palestina – desde el río [Jordán] al mar [Mediterráneo] – está ocupada”.
En Raíces de un paradigma de inferencias indiciales Carlo Ginzburg comentaba Giovanni Morelli sostenía que para al encontrar el autor auténtico de una obra, no hay que basarse en las características más evidentes, y por eso mismo más fácilmente imitables; sino que por el contrario, se debe examinar los detalles menos trascendentes y menos influidos por las características de la escuela pictórica a la que el pintor pertenecía. Es decir, abstraerse del conjunto para concentrarse en el detalle.
Nada de ello hace falta para analizar la cobertura en español sobre el conflicto árabe-israelí. El todo es el detalle y el detalle es el todo: vamos, que la ausencia de la práctica periodística es unísona.
Los detalles del todo. El todo de los detalles. Todo lo que, por el detalle que sea, tantos medios se empeñan en ocultar. Censurar. Quizás para presentar un todo mordido por la ideología, la conveniencia. Quién sabe. Pero menudos detallitos se “olvidaron”.