Europa Press volvió este 9 de diciembre a ofrecer uno de esos teletipos que parecen escritos con la suavidad conveniente para que Hamás se vista de ONG humanitaria.
Según la agencia, el “Movimiento de Resistencia Islámica” reclama “refugios reales y decentes” y la entrega “urgente” de ayuda humanitaria ante la llegada de una tormenta polar. El tono es casi administrativo, como si estuviésemos ante una autoridad civil legítima, preocupada por el bienestar de la población y la meteorología adversa. Para quien no conozca el contexto, el texto proyecta la imagen de unos responsables solícitos, atentos a las necesidades de su gente. El problema es que esa imagen depende por completo de lo que Europa Press decide no contar.
Porque si el lector conociera, por ejemplo, que Hamás negó el acceso a sus túneles —fortificados, iluminados, provistos de electricidad— a la propia población de Gaza, quizá la exigencia de “refugios decentes” adquiriría otro significado. Lo mismo ocurriría si la agencia mencionara que, según un activista gazatí, el grupo habría escondido leche de fórmula para luego culpar a Israel de su escasez. O si recordara que miembros de Hamás han sido acusados por los propios palestinos de haber disparado contra gazatíes que intentaban acercarse a camiones de comida o huir de zonas de combate sin permiso del grupo. O, de manera más básica, si señalara que Hamás utiliza sistemáticamente a sus civiles como escudos humanos, ubicando centros de mando, arsenales y entradas de túneles en hospitales, escuelas y mezquitas. Nada de esto, que ilustra bastante el interés que puede tener Hamás en el bienestar de su población, aparece en el texto de Europa Press. La agencia opta por una versión estéril, en la que la organización aparece exclusivamente como portavoz del sufrimiento civil.
Tampoco informa de que el omnipresente “Ministerio de Sanidad de Gaza”, citado siempre como fuente neutral, es en realidad una oficina controlada directamente por Hamás. La agencia lo convierte, de nuevo, en una autoridad institucional más, como si se tratara del equivalente a un ministerio europeo. Pero Hamás no es un actor civil: es el grupo armado que gobierna Gaza desde 2007, sin elecciones, con un control absoluto sobre la información y la vida de la población.
Es más, Europa Press ni siquiera se tomó la molestia de comprobar el parte meteorológico. Hablan de una supuesta “tormenta polar”, pero el pronóstico para la siguiente semana en Gaza, aunque sí muestra la llegada de una tormenta, sitúa las temperaturas mínimas en torno a los 6 grados. Eso es frío —especialmente para quienes viven en viviendas dañadas o sin calefacción—, pero está muy lejos de ser “polar”. De hecho, el mismo parte muestra días que alcanzan los 18 o 20 grados. La agencia adopta sin pestañear el dramatismo terminológico de Hamás sin tomarse el trabajo elemental de verificar un dato objetivo que está al alcance de cualquiera.

Al leer el teletipo, uno tiene la impresión de estar ante un ejercicio de taquigrafía: Hamás “reclama”, “alerta”, “exige”. Europa Press recibe, copia y envía. No hay contraste con fuentes independientes, ni expertos en ayuda humanitaria, ni organismos multilaterales. No hay contexto mínimo sobre quién habla ni sobre su historial. Y para ese tipo de función —la transmisión fiel de lo que dice una organización sin cuestionarlo— ya existe el departamento de comunicación de Hamás. No hace falta una agencia internacional que renuncie al análisis crítico.