El 3 de agosto, el diario español El Periódico publicaba un artículo bajo un titular inequívoco que presentaba una opinión aislada como si reflejara la posición oficial del Estado de Israel:
El problema es que ese titular se apoyaba en una publicación de Danny Danon en X, en la que, en respuesta a las críticas del Gobierno español hacia Israel, escribió que España debería explicar «por qué aún mantiene enclaves coloniales en África».
Sin embargo, El Periódico omitía un dato esencial: la encargada de negocios de Israel en España, Dana Erlich, aclaró públicamente poco después que «el comentario realizado por el embajador de Israel en la ONU sobre el tema no representa la posición del Estado de Israel».
Siguiendo de cerca la situación en Ceuta.
El comentario realizado por el embajador de Israel en la ONU sobre el tema no representa la posición del Estado de Israel.
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Closely monitoring the situation in Ceuta.
The comment made by Israel’s Ambassador to the UN on the issue…
— Dana Erlich 🇮🇱 (@DanaErlich) July 31, 2026
Esa aclaración resulta determinante. Si la representante del Estado de Israel afirma expresamente que esas declaraciones no representan la posición oficial de su país, difícilmente pueden utilizarse para sostener que Israel cuestiona la soberanía española.
Dentro del artículo, y bajo el epígrafe «Apoyo israelí», el diario acusaba a Israel de tener “su propio proyecto expansionista en torno al concepto del ‘Gran Israel’”. Una afirmación para la que no aporta ninguna prueba. El llamado Eretz Israel Hashlema no es una doctrina oficial del Estado de Israel, sino un concepto político e ideológico defendido por determinados sectores y cuyo significado ha variado con el tiempo. Basta recordar que distintos gobiernos israelíes se retiraron íntegramente de la península del Sinaí, evacuaron todos los asentamientos de Gaza y participaron en negociaciones para la creación de un Estado palestino para comprobar que reducir toda la política israelí a un supuesto proyecto de «Gran Israel» constituye una simplificación carente del contexto necesario.
El segundo pilar sobre el que El Periodico construye su acusación también carece de todo rigor. El diario recuerda un mensaje publicado en 2019 por Yair Netanyahu en el que comparaba la situación de Cisjordania con Ceuta y Melilla. Pero Yair Netanyahu es tan sólo el hijo del primer ministro, y por lo tanto una opinión personal, no una postura oficial. Es más, el artículo omitía que el propio Yair Netanyahu explicó el sentido de aquel mensaje tras ver cómo volvía a circular en redes sociales.
Según esa explicación, su intención no era respaldar las reivindicaciones territoriales de Marruecos, sino “poner de relieve la ironía de que España critique la presencia de Israel en Judea y Samaria (Cisjordania) y reclame «Palestina libre», cuando esa región constituye la patria ancestral del pueblo judío”. Puede compartirse o rechazarse ese argumento, pero no omitir esa explicación.
Finalmente, El Periódico cita un informe del Kohelet Policy Forum que describe Ceuta y Melilla como «dos ciudades en Marruecos sobre las que España reclama soberanía». Pero Kohelet es un think tank independiente, no un organismo oficial del Estado de Israel. Presentar un documento elaborado por una entidad privada como prueba del supuesto respaldo del Gobierno israelí supone confundir deliberadamente opiniones externas con posiciones oficiales.
El resultado es un relato que mezcla declaraciones individuales, publicaciones en redes sociales y documentos de una organización privada para concluir que existe un «respaldo del Gobierno israelí» a las pretensiones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. Sin embargo, las propias fuentes utilizadas por el artículo, junto con el contexto que el diario omite, no permiten sostener esa afirmación.
Más aún, en el caso más relevante, las palabras del embajador en la ONU, Danny Danon, la representante del Estado de Israel en España dejó constancia expresa de que esas declaraciones no representan su posición oficial.
Un dato que cualquier lector debería conocer para valorar correctamente la noticia y que El Periódico se ocupó de ocultar.