El País, incólume a los hechos, incide en un libelo desmontado

El 27 de julio, el investigador David Collier desmontaba una foto que la BBC había difundido, que mostraba a un niño gazatí, Mohammed Zakariya Ayyoub al-Matouq, explicando que estaba famélico y sin aclarar que sufría parálisis cerebral y graves problemas médicos. La imagen, viral y convertida en símbolo del hambre en Gaza, había sido presentada sin contexto médico, engañando a la audiencia y alimentando una narrativa falsa.

Tal fue el ruido generado que dos día después, el 29 de julio, el New York Times tuvo que publicar una corrección reconociendo que el niño tenía condiciones médicas que afectaban su desarrollo muscular, aunque sin rectificar completamente la narrativa sobre la hambruna.

Y tres días después, incólume a los hechos, el 1 de agosto, El País publicaba el artículo:

La historia detrás de una foto que simboliza el hambre en Gaza: ‘La tomé mientras yo mismo pasaba hambre’

El texto recurría a la emotividad del fotógrafo local Ahmed Jihad Ibrahim Al-Arini y a la dramática descripción del entorno, destacando unas declaraciones suyas:

“Había visto sus fotos anteriores, cuando estaba sano y lleno de vida, y luego vi el desgarrador estado en el que se encuentra ahora.”

Difícil que lo hubiera visto “sano” cuando desde su nacimiento padece parálisis cerebral y otras graves afecciones médicas. Algo que El País oculta.

Recordemos lo que la investigación de David Collier mostró:

«Un informe médico publicado en mayo de 2025 por la Asociación Basma para la Ayuda en Gaza afirma que Mohammed ha sido diagnosticado con parálisis cerebral, un grupo de trastornos neurológicos que afectan al movimiento, el tono muscular y la postura. El informe señala que Mohammed sufre hipoxemia (bajo nivel de oxígeno en la sangre), posiblemente relacionada con un trastorno genético hereditario de «patrón autosómico recesivo».

No hay discusión al respecto. He visto una copia de este informe (pero, obviamente, no voy a publicar aquí el diagnóstico médico completo de un niño). Fue firmado por el Dr. Saeed Mohammed Al Nassan el 20 de mayo de 2025».

Como la mayoría de artículo publicados sobre el supuesto “making of” de la foto, el texto de El Pais lo convierte en protagonista de la historia, centrándose en su dolor a la hora de enfrentar el horror que debe documentar:

“Al Arini retrató al pequeño Mohamed para mostrar al resto del mundo el hambre extremo que afecta a los niños gazatíes. Entre un disparo y otro, tenía que parar y respirar profundamente. “Lo fotografié en el interior de una tienda de campaña para familias desplazadas, en medio del hambre, el dolor y una grave escasez de leche de fórmula y pañales”, recuerda este fotógrafo de 25 años. “Decidí documentar su historia —y la de otros niños— porque los signos del hambre eran claramente visibles en él”.

Decidío documentar la historia de “otros niños” … menos la del hermano del niño, al que se al que se ve en buen estado de salud y que decidió borrar de las fotos, porque evidentemente no apoyaba la narrativa.

Esta falta de rigor y el uso de una imagen manipulada para ocultar la verdad y alimentar una narrativa política, no es periodismo. Es propaganda emocional. Y mientras el público recibe estos relatos sesgados, la compleja realidad de Gaza queda reducida a un símbolo que, sin contexto, solo sirve para polarizar y desinformar.

Por desgracia, la obsesión y el sesgo de El País en su tratamiento de Israel vuelven a quedar en evidencia. El este caso no se sabe si es por empeño en vender su narrativa, la misma que la de Hamás, o por mera ignorancia y falta de estándares mínimos de profesionalidad. En cualquier caso, su labor periodística es lamentable y demuestra una parcialidad que poco tiene que ver con la información rigurosa que el público merece.

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