El País: asegurando “injerencia israelí” aunque fiscales franceses no han encontrado tales indicios

Como si se tratara de uno de esos libritos en los que el lector infantil elegía su propia aventura, el diario El País hace lo propio, aunque sin la inocencia de aquellas edades: elige qué omitir y qué insinuar, cuando no, inventar.

El medio titulaba “La Justicia [francesa] investiga una supuesta injerencia israelí en las elecciones municipales de Francia”, su crónica del 27 de mayo de 2026 acerca de “la presunta operación de desinformación tenía como objetivo a los candidatos del partido izquierdista La Francia Insumisa en Marsella, Toulouse y Roubaix”.

El diario francés Le Monde, con información de la agencia AFP, era más prudente y titulaba en cambio el mismo día: “La fiscalía francesa investiga una posible injerencia extranjera dirigida contra la extrema izquierda”.

Además, informaba que la investigación analizará “las denuncias presentadas por Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierda radical La France Insoumise (LFI), según las cuales tres candidatos de su partido fueron objeto de campañas de desprestigio basadas en acusaciones falsas, manipulación en las redes sociales y material gráfico electoral falso. Los tres afirmaron que fueron blanco de estas acciones debido a su apoyo a la causa palestina”.

Más, El País insistía en su primer párrafo:

“La Fiscalía de París anunció el martes que ha abierto una investigación formal para averiguar si Israel maquinó una operación de desinformación contra candidatos del partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI) durante las últimas elecciones municipales francesas, celebradas en marzo. La Francia Insumisa ha sido muy activa con la defensa de la causa palestina y muy crítica con Israel”.

Y “aclaraba”, negando titular y primerísimo primer párrafo, que “el Ministerio público, que no menciona explícitamente a Israel, señala que la investigación es de oficio”.

Pero ni siquiera eso es cierto.

Otra vez Le Monde:

“Los fiscales también han examinado las informaciones publicadas por dos diarios de tendencia izquierdista —el francés Libération y el israelí Haaretz— en las que se menciona a una empresa, «BlackCore, con sede en Tel Aviv», en Israel, como responsable de la campaña”.

Los fiscales afirmaron que, hasta el momento, no han encontrado indicios de que el Gobierno israelí estuviera involucrado. «El concepto de injerencia no se refiere a los intereses de una persona o empresa extranjera, sino a los de un Estado extranjero, y no se ha informado de ninguna sospecha de tal intervención (…)»”.

Por su parte, la agencia de noticias Reuters añadía el mismo día que según la legislación francesa, la injerencia extranjera se refiere únicamente a las acciones llevadas a cabo por un Estado extranjero, señaló la oficina, y añadió que «no se había denunciado ninguna sospecha de intervención de este tipo». Si se descubriera que una empresa extranjera o personas de fuera del país han encargado las supuestas campañas de desprestigio, no serían culpables de injerencia extranjera.

Pero el diario español sabe más que los fiscales franceses. Sabe qué narrativa quiere imponerles a sus lectores.

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