El-Kurd entrevistado por El Mundo: como una charla pautada

La eterna censura mediática a la hora de abordar a los actores y voces palestinas en el marco del conflicto árabe-israelí hacía su ya inevitable acto de presencia en una entrevista a Mohammed El-Kurd publicada por el diario El Mundo el 8 de diciembre de 2025.

Entrevista es un término demasiado generoso para definir la acción de preguntar con la respuesta ya instalada. Es decir, para referirse a un artilugio de difusión no tan velada de propaganda.

¿Y qué se omitía en este caso?

Pues la agenda del entrevistado, ni más ni menos. Sus opiniones sin maquillaje.

El-Kurd no es el “autor”, suerte de enfant terrible pacifista que desglosa lúcidamente el conflicto, que pretende instalar entre su audiencia el diario.

En realidad, y como se indicaba en un artículo de CAMERA del 10 de diciembre de 2021, es un activista palestino que saltó a la fama a principios de ese año, en medio de la polémica sobre los desalojos en el barrio de Jerusalén conocido alternativamente como Shimon HaTzadik o Sheikh Jarrah. En junio de ese año, afirmó en MSNBC, “que todos los funcionarios del Gobierno israelí son terroristas y elogió al líder del [grupo terroristsa] FPLP, Ghassan Kanafani, así como a Kwame Ture, conocido por decir que ‘el único sionista bueno es un sionista muerto’”.

Adem Levick, analista de CAMERA UK decía en junio de 2024 que se trata de un “conocido antisemita, promotor del terrorismo y defensor de la masacre del 7 de octubre”.

La masacre de Hamás era, para el “autor”, una “respuesta”. Los asesinatos, torturas, violaciones y secuestros eran una “respuesta”.

Por su parte, la Liga Anti-Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), en un texto de 2021 actualizado en febrero de 2025, señalaba algunas de las opiniones del “escritor”.

Entre otras cosas, El-Kurd ha visitado, cómo no, el viejo libelo de sangre para acusar a los israelíes de “comer los órganos de los palestinos y de sentir un deseo especial deseo por la sangre palestina”. En Rifqa, resaltaba la ADL, escribió que:

“… ellos [los israelíes] extraen los órganos de los mártires [palestinos] y alimentan a sus guerreros con los nuestros”.

Y en mayo de 2021, El-Kurd tuiteó que los sionistas tienen una “sed insaciable de sangre palestina”. Al mes siguiente afirmó que el sionismo está intrínsecamente vinculado a acciones “sedientas de sangre [sic] y violentas”.

En breve, antisemitismo.

Además, El-Kurd recurría a otros lugares comunes del antisemitismo y la perversión histórica aplicados al conflicto: la comparación de los israelíes con los nazis, la negación de la conexión histórica de los judíos con la Tierra de Israel, la inversión y distorsión del Holocausto.

Todo ello para permitirse expresar, como en septiembre de 2024, con el halo de una justificación suprema, que excede lo humano, su deseo de que “todos y cada uno de los sionistas perezcan”. En breve, crear un “otro” monstruoso, desmesurado, cuya derrota indispensable requiere de acciones extraordinarias.

No en vano, el 7 de octubre de 2023, mientras el terrorismo islamista palestino masacraba, El-Kurd, aprovechó X para para justificar a Hamás, “sugiriendo que se trataba de un acto de ‘represalia’ o una respuesta a la agresión israelí. Desde el 7 de octubre, El-Kurd ha redoblado su retórica atroz.

Menuda entrevistadora, aquella que no interroga por tales cuestiones, diría uno si no hubiera pasado tanto silencio debajo de la narrativa palestina. Lo que parece es una pieza más de esos golpes constantes de relaciones públicas para lustrarle la realidad al terrorismo palestino, así como para lubricar un victimismo que lo tape todo: los fines de los líderes palestinos, la horrorosa situación en Sudán, la persecución de cristianos en África, las corrupciones de cabotaje y otras tantas cuestiones.

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