En 2005, cuando los medios de comunicación informaron de que el llamado proyecto de construcción E1 de Israel al este de Jerusalén dividiría Cisjordania en dos, se equivocaron.
Esta semana, cuando los periodistas volvieron a difundir esa falsedad tras la noticia de que se ha reactivado el plan de construcción de Ma’aleh Adumim, que había sido archivado, siguen equivocándose. El plan es el mismo y el mapa es el mismo.
Curiosamente, hay una novedad con respecto a la falsedad resucitada que The New York Times reconoció hace más de doce años como falsa. Según informó Times of Israel, «tanto los detractores como los defensores [del plan para construir 3401 viviendas en el lugar] afirman que [este] bloqueará de manera efectiva un Estado palestino contiguo en Cisjordania». Pero la inusual alineación entre el ministro de Finanzas israelí de derecha, Betzalel Smotrich, comprometido con la postura preelectoral, y los activistas anti-asentamientos, que durante mucho tiempo han defendido la falacia de la contigüidad, no hace que ninguna de las partes tenga razón en su afirmación de que el plan dividirá Cisjordania en dos partes: norte y sur.
Sin embargo, las voces dispares que promueven la falacia geográfica han ganado fuerza en los medios de comunicación, volviendo a introducir de manera casi literal las falsedades en los titulares.
Un titular erróneo en la agencia de noticias Associated Press (AP) del 6 de enero de 2026 afirmaba equivocadamente: “Israel aprueba último paso para proyecto que dividiría Cisjordania en dos”.
En la primera frase del artículo que seguía, Julia Frankel y Abby Sewell, reiteraban la acusación de que el proyecto dividiría Cisjordania en dos: “Israel ha superado el último obstáculo antes de comenzar la construcción de un controvertido proyecto de asentamiento cerca de Jerusalén que efectivamente dividirá Cisjordania en dos, según una licitación del gobierno”.
Párrafos después, se volvía a repetir la idea incorrecta: “Los críticos dicen que impediría el establecimiento de un Estado palestino contiguo en el territorio”.
Los contornos geográficos relevantes de 2005, cuando los medios de comunicación argumentaron erróneamente que el plan de construcción «supondría un golpe para las esperanzas palestinas de controlar un territorio contiguo», se han mantenido inalterables durante las últimas dos décadas.
En su oportunidad, los analistas de CAMERA Ricki Hollander y Gilead Ini explicaron que:
Quienes acusan a Israel de que la construcción en Ma’aleh Adumim rompe la continuidad norte-sur ignoran el hecho de que las zonas controladas por los palestinos estarían conectadas por tierra al este de Ma’aleh Adumim (marcado en el mapa), que en su punto más estrecho tiene unos 15 km de ancho.
Además, Israel propone construir túneles o pasos elevados para evitar que los palestinos tengan que desviarse hacia el este a través del corredor.
Irónicamente, muchos de aquellos que abogan por una mayor continuidad entre zonas palestinas, promueven al mismo tiempo la retirada israelí a las líneas anteriores a 1967, que, incluso con modificaciones menores, confinaría a Israel a un territorio mucho menos contiguo que el de Cisjordania. Como se muestra en el mapa anterior, hay una franja de tierra de aproximadamente 15 km de ancho que separa la Línea Verde (y la valla de seguridad) del mar Mediterráneo (cerca de Herzliya). También se muestra la ruta tortuosa necesaria para viajar a través de este corredor entre el norte y el sur de Israel. (Por ejemplo, de Arad a Beit Shean).
En una corrección de diciembre de 2012, The New York Times clarificó este mismo asunto:
Una versión anterior de este artículo se refería de manera imprecisa al efecto del desarrollo planificado por Israel en la zona conocida como E1 sobre el acceso a las ciudades de Ramala y Belén desde Jerusalén, y sobre Cisjordania. Dicho desarrollo limitaría el acceso a Ramala y Belén a estrechos corredores alejados de la Ciudad Vieja y del centro de Jerusalén. También crearía un gran bloque de asentamientos israelíes en el centro de Cisjordania, pero no dividiría Cisjordania en dos.
Debido a un error de edición, el artículo se refería de forma incompleta a la posibilidad de un estado palestino contiguo. Los críticos consideran E1 como una amenaza para la contigüidad significativa de tal estado porque dejaría algunas zonas palestinas conectadas entre sí por carreteras con pocas salidas o por rutas tortuosas; técnicamente, el desarrollo propuesto no haría imposible un estado palestino contiguo.
Aunque un ministro israelí de derecha, firmemente a favor del plan, coincida con los detractores de los asentamientos en que el plan impide la contigüidad palestina en Cisjordania, esta inusual coincidencia no tiene ningún impacto en el mapa. Incluso cuando los titulares dicen lo contrario.
Traducción de CAMERA Español
Original en inglés en CAMERA