El martes 29 de julio, el diario El Colombiano publicó un artículo sobre una imagen viral que mostraba a una mujer sosteniendo a un bebé con signos de desnutrición severa en la Franja de Gaza.
El título prometía una profundización acerca de una imagen que se hizo viral en prácticamente toda la prensa internacional. Sin embargo, el texto se apoyaba exclusivamente en fuentes de la BBC y añadía como respaldo emocional visual un tuit promoviendo el libelo del “genocidio” del actor activista Juan Diego Botto como si fuera una referencia ética o intelectual.

Pero la historia, conmovedora y eficaz como propaganda, no es cierta tal como nos la cuenta El Colombiano. La imagen de Hedaya al-Mutawaq con su hijo Mohammed Zakaria Ayoub al-Mutawaq no responde a un caso de desnutrición provocada por el actual conflicto, tal y como afirma en su artículo.
La imagen fue descontextualizada deliberadamente por la BBC, y el artículo de El Colombiano ni siquiera se tomó la molestia de verificar su procedencia. Lo dio por buena porque la BBC la dio por buena. Y así, con una cadena de fe mediática, se fabrica una verdad emocional.
La investigación del periodista británico David Collier aclaró que;
«Un informe médico publicado en mayo de 2025 por la Asociación Basma para la Ayuda en Gaza afirma que Mohammed ha sido diagnosticado con parálisis cerebral, un grupo de trastornos neurológicos que afectan al movimiento, el tono muscular y la postura. El informe señala que Mohammed sufre hipoxemia (bajo nivel de oxígeno en la sangre), posiblemente relacionada con un trastorno genético hereditario de «patrón autosómico recesivo».
No hay discusión al respecto. He visto una copia de este informe (pero, obviamente, no voy a publicar aquí el diagnóstico médico completo de un niño). Fue firmado por el Dr. Saeed Mohammed Al Nassan el 20 de mayo de 2025».

El texto se centra en el dolor del fotógrafo, Ahmed al-Arini, ante el horror que debe documentar.
Realmente fue desgarrador para el fotógrafo ver a ambos sobreviviendo entre armas y artillería, porque debía hacer “una pausa después de cada toma para recobrar el aliento y poder continuar”. Su tarea era exteriorizarse para no permitir que lo que estaba viendo le perturbara.
Pero teniendo en cuenta que borró la imagen detrás del hermano, al que se ve en buen estado de salud, y ocultó la información respecto a la enfermedad del niño. Parece todo un ejercicio de cinismo emocional.

No es que la situación en Gaza no sea grave. Es que la escena fue reescrita narrativamente para construir un símbolo de la maldad israelí.
La confianza ciega en ciertas fuentes, incluso cuando se demuestran erróneas, se convierte en un acto de fe. Cuando El Colombiano habla de “hambre como arma de guerra”, nunca contempla que esa arma puede estar también —y sobre todo— en manos de Hamás. No investiga. No contrasta. No duda. Porque, como muchos medios occidentales, prefiere repetir la BBC a verificarla.