En diciembre de 2025, EFE publicaba dos textos sobre un ataque de Hamás a soldados israelíes en Rafah y la posterior respuesta, que ilustran a la perfección cómo ciertos medios emplean unas herramientas del discurso que blanquean y minimizan la violencia terrorista.

Israel ataca el sur de Gaza tras un incidente en Rafah con cinco soldados heridos

La elección de la palabra “incidente” para definir el ataque de Hamás, a quien el titular ni siquiera nombra, no sólo diluye la responsabilidad de los atacantes sino que convierte una agresión armada deliberada y con varios heridos en un mero suceso, casi como si se tratara de un hecho fortuito.
Contrastemos con AP. Su titular no deja lugar a dudas: “
Israel lanza ataque aéreo en el sur de Gaza tras ofensiva de extremistas que hirió a 5 soldados.

AP identifica claramente a Hamás como responsable y sitúa la respuesta israelí en contexto. La diferencia entre un “incidente” y un “ataque” no es un juego de palabras: cambia completamente la percepción de la violencia y de los responsables.
Al ampliarse la información, el segundo titular fue modificado en la página web de EFE de modo a centrarse en la respuesta Israelí:
Al menos cinco muertos, entre ellos dos niños, en un ataque israelí al sur de Gaza

Curiosamente, cuando la respuesta israelí produce víctimas palestinas, EFE ya no habla de “incidentes”: las víctimas y los responsables aparecen claramente en el titular.
Titulares cuidadosamente suavizados, frases que difuminan culpables y el uso de “incidente” crean una percepción pública donde la violencia de Hamás se minimiza y la reacción israelí se relativiza. En un conflicto donde cada palabra cuenta, elegir “incidente” en lugar de “ataque” no es un detalle menor: es manipular la historia desde la primera línea.