Cada vez es más fácil escribir una crónica sobre el conflicto entre los grupos terroristas palestinos e Israel. Basta con una sola fuente – palestina o inclinada a tal punto de vista ideológico -, y poco más. Es decir, adiós a aquello de corroborar lo dicho, de indagar, de documentarse y buscar una variedad de fuentes y voces que sostengan la información.
Amén, claro está, de la omisión. O, a esta altura, y dado su carácter sistemático, y al signo reincidente de la misma: la censura. En este caso, de las continuas violaciones de Hamás y otros grupos terroristas palestinos del acuerdo de alto el fuego.
La crónica del 14 abril 2026 de la agencia Efe era eso: Hamás diciendo acusaciones detrás de sus varios pobres disfraces – “defensa civil gazatí”, “fuente médica del Hospital Shifa”, el Ministerio de Sanidad gazatí (ninguno de ellos, por lo demás, identificados en un puesto, un nombre propio); y sin ofrecer ningún contexto sobre los ataques de los que daban cuenta, y que adjudican a Israel – sujeto, así, que “viola el alto el fuego”.
Sí bien indicaba que uno de los ataques iba dirigido contra un vehículo policial – es decir, Hamás – no ahondaban. No se formulaban ningún interrogante, no iban más allá de los comunicados de Hamás a varias bandas, que hacían evidente carambola en una misma narrativa, un mismo señalamiento y una misma forma de retratar de la manera más negativa posible al estado judío: “Israel ataca y mata ‘pese al alto el fuego en vigor’”.
El hecho es suplantado por la narrativa. Y esta sigue el guion dictado desde Gaza. O más al este.
A las 7.49 am del 15 de abril, The Times of Israel añadía información al breve texto que había publicado el día anterior:
“Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirman que ayer atacaron una camioneta [de la policía] de Hamás en la que viajaban miembros armados del grupo terrorista, en la zona central de la Franja de Gaza. Según el ejército, los hombres armados de Hamás planeaban ataques «inminentes» contra las tropas israelíes estacionadas en la zona. «Inmediatamente tras su identificación, las tropas atacaron a los terroristas armados para eliminar la amenaza real», afirman las FDI”.
Lo que Efe le oculta a su audiencia: El alto el fuego según Hamás
Publicaba el 7 de noviembre de 2025 la Foundation for the Defense of Democracies que apenas mes después de la puesta en marcha de la primera fase del alto el fuego, “que establecía directrices claras para el cese de las hostilidades y la liberación de los rehenes israelíes, Hamás y los grupos terroristas aliados han violado el acuerdo al menos en 18 ocasiones, según afirman las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)”.
La fundación señalaba que desde que se había firmado el acuerdo, presuntos terroristas de Hamás atrincherados en la zona de Rafah, que sigue bajo control de las Fuerzas de Defensa de Israel, han atacado a soldados israelíes en dos ocasiones distintas, causando la muerte de tres de ellos. El grupo también ha retrasado la devolución de algunos rehenes fallecidos; en uno de los casos, incluso simuló una falsa recuperación.
Además, proporcionaba una lista de violaciones del alto el fuego por parte de Hamás y otros grupos palestinos entre el 10 de octubre y el 6 de noviembre de ese año. Entre los incidentes mencionaba, por ejemplo:
14 de octubre: Hamás aún no había devuelto a más de la mitad de los rehenes fallecidos que quedaban en la Franja, incumpliendo así la condición del alto el fuego de que todos los rehenes, vivos o muertos, fueran entregados en un plazo de 72 horas desde la firma del acuerdo. De hecho, a 7 de noviembre, Hamás seguía reteniendo los cuerpos de seis rehenes, lo que suponía un incumplimiento continuado del acuerdo.
El mismo día: Varios “sospechosos” cruzaron la llamada Línea Amarilla. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirmaron que la incursión en su territorio constituía una violación del alto el fuego y que los soldados abrieron fuego para neutralizar la amenaza.
15 de octubre: Hamas incumplió la obligación de devolver los cadáveres de los rehenes asesinados al entregar un cadáver que «no se correspondía con ninguno de los rehenes», según el Instituto Nacional de Medicina Forense de Israel.
Pero, ya se ve, sólo Israel es capaz de violar el alto el fuego.
Continuemos con la lista de la FDD.
El mismo 15 de octubre Hamás ejecuto públicamente a 8 gazatíes.
19 de octubre: terroristas palestinos emergieron de unos túneles en Rafah y tendieron una emboscada a soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel, matando a dos e hiriendo a tres. A todo esto, Hamás decía “yo no he sido”.
27 de octubre: Las FDI difundieron imágenes en las que se veía a miembros de Hamás simulando la recuperación del cadáver de un rehén. Los terroristas de Hamás utilizaron una excavadora para fingir que buscaban el cadáver; a continuación, sacaron el cuerpo de un edificio, lo depositaron en un hoyo excavado por la máquina y notificaron a la Cruz Roja que habían desenterrado los restos. El incidente ponía en duda las continuas declaraciones de Hamás de que el grupo desconocía el paradero de todos los rehenes asesinados.
28 de octubre: Israel culpó a Hamás de un ataque con francotirador y granadas propulsadas por cohete (RPG) que causó la muerte de un soldado de las FDI en la zona de Rafah.
1 de noviembre: Hamas entregó tres cadáveres de personas que, según afirmaba, eran rehenes fallecidos. Sin embargo, según la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ninguno de los tres cadáveres pertenecía a ninguno de los rehenes.
3 de noviembre: Varias personas cruzaron la Línea Amarilla «y avanzaron hacia las tropas de las FDI en el sur de Gaza, lo que supuso una amenaza inmediata para estas fuerzas», según las FDI.
Por cierto, en diciembre de 2025, según daba cuenta Masha Gabriel en CAMERA Español, la agencia Efe en un texto diluía la responsabilidad de miembros de Hamás en un ataque deliberado contra militares israelíes en Rafah, y posteriormente sumaba otro artículo donde enmarcaba a Israel como atacante.
A todo esto, la FDD añadía que un dron del CENTCOM captó imágenes de terroristas de Hamás saqueando un camión de ayuda humanitaria el 31 de octubre.
Pero no pasa nada. Al menos, en términos informativos. Ya lo mostraba la agencia Efe en esa seguidilla de crónicas, y en esta misma, donde lo que pasa por negligencia, al ser sistemático, no deja de ser una censura de los ataques iniciados por los grupos terroristas palestinos: sólo deja al lector con la respuesta, y a esta la convierte en el único hecho; esto es, en una agresión y violación del cese del fuego.
Los sucesos y ataques palestinos que suponen una violación de ese acuerdo siguieron a lo largo de 2026. Entre otros, las FDI mencionaba:
7 de enero: Terroristas de Hamás dispararon contra una zona en la que operan tropas de las FDI en el norte de la Franja de Gaza.
8 de enero: Se lanzó un proyectil fallido desde la ciudad de Gaza hacia el Estado de Israel. El proyectil cayó dentro del territorio de la Franja de Gaza, cerca de un hospital. Poco después, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacaron con precisión el punto de lanzamiento.
12 de enero: Las tropas de las FDI que operaban en el sur de la Franja de Gaza identificaron a cuatro terroristas armados en la zona de la Línea Amarilla que se acercaron a las tropas, lo que supuso una amenaza para ellas.
24 de enero: Las tropas de las FDI en el norte de la Franja de Gaza identificaron a varios terroristas que cruzaron la Línea Amarilla, colocaron un artefacto explosivo en la zona y se acercaron a las tropas.
30 de enero: Las tropas de las FDI identificaron a ocho terroristas que salieron de una infraestructura terrorista subterránea en el este de Rafah.
9 de febrero: Unos terroristas dispararon contra las tropas de las FDI que operaban en la zona de Rafah.
¿Se enteró de alguna de estas violaciones la audiencia de Efe? ¿De cuántas? ¿Una?, ¿tres, a lo sumo?
De esta manera, en definitiva, la función de la crónica noticiosa es alterada. Porque, aunque el hecho en sí, o parte del éste, sea cierto, se lo aísla para que opere como un ente singular; para lo cual, se elige el lenguaje para denominar a unos y otros actores, se censura parte sustancial de la información que forma parte del contexto mayor en el que se encuentra, y en el que ha de entenderse, el suceso; resignificándose todo el conjunto, el dispositivo narrativo-ideológico que busca activar las emociones por sobre las razones.