Entre otros medios, El diario inglés The Telegraph informaba el 10 de diciembre de 2025 Hamás acaparó u ocultó leche infantil con el propósito de provocar una crisis alimentaria que, a través del aumento de la inseguridad alimentaria, condujera a mayor presión internacional sobre Israel, y a un evidente deterioro de la imagen de este país.
El medio explicaba que ha aparecido un video “en el que se muestra un almacén lleno de cajas con leche infantil y bebidas nutricionales. Lo ha compartido Ahmed Fouad Alkhatib, un activista e investigador de Gaza afincado en Estados Unidos, que es miembro del prestigioso think tank Atlantic Council”.
Alkhatib indicaba, según el diario inglés, que “durante los peores días de la crisis alimentaria en Gaza en los últimos seis meses, Hamás ocultó deliberadamente toneladas de leche maternizada y batidos nutricionales para niños almacenándolos en almacenes clandestinos pertenecientes al Ministerio de Salud de Gaza”.
The Telegraph finalizaba diciendo que Alkhatib, “que es relativamente poco común entre la diáspora de Gaza por ser crítico con la conducta de Israel en la guerra, pero también con Hamás, dijo que el grupo terrorista acaparó los alimentos para bebés con el fin de forzar el regreso del mecanismo de distribución de ayuda de la ONU, que fue interrumpido en marzo”; y escribió en su cuenta de la red social X que:
“Cuando otros innumerables activistas palestinos y yo mismo, desde Gaza, dijimos esto en julio, agosto y septiembre, fuimos vilipendiados, atacados, amenazados y convertidos en parias por el complejo industrial ‘propalestino’ y las mafias activistas, a pesar de que para los habitantes de Gaza las pruebas eran tan evidentes ante nuestros ojos”.
“Lo que Occidente sigue sin comprender es que no se puede ser pro-Palestina sin mantener una vigilancia seria contra la continua manipulación de la opinión pública internacional por parte de Hamás para esconderse tras el sufrimiento de la población civil de la Franja, algo que las propias acciones de la organización terrorista han provocado y creado”.
En español, en cambio, la búsqueda a través de Google no arrojaba resultados sobre este descubrimiento. Sí mostraba, en cambio, que en julio – cuando ya Alkhatib y otros activistas denunciaban las prácticas de Hamás – habían salido como en estampida obediente a amplificar la propaganda de ese grupo terrorista palestino, repitiendo que debido a Israel no había leche de fórmula para los niños.




Visto lo visto, la “noticia” nunca fueron los palestinos, nunca fue sobre ellos. El evento – o pseudo-acontecimiento – es siempre Israel retratado de mal absoluto, único.
Es, por tanto, muy posible que ni siquiera estemos ante noticia alguna (ni entrecomillada). Antes bien, se parece más bien a un mecanismo de transmisión, legitimación y multiplicación de lo pretende instalarse como visión única, superior, incontestable – la visión de los ungidos que mencionaba Thomas Sowell -.
Por ello, vale la pena preguntar, y preguntarse, como consumidor de información: ¿de veras se informaría uno, no ya sobre Israel, sino sobre cualquier cuestión, a través de medios que comen tan mansamente de la mano de la desinformación más evidente (¡Hamás es su fuente!), pero a los que los hechos les pasan desapercibidos, incomprendidos?