Si de entrada le mezquinan los hechos, señor lector, las posibilidades de que se encuentre ante una pieza de propaganda, o desinformación, o de voluntarista activismo, y no ante un texto informativo, es muy alta. Pero que muy.
Y si además el artículo carga el lenguaje, más que más.
La Cadena Ser se postulaba como ejemplo de esta práctica tan extendida entre la prensa en español.
El 14 de marzo de 2026 decía en el primer párrafo de su artículo titulado “Nabi Sheet, el escenario de la mayor matanza israelí en Líbano: ‘Aquí Israel sigue castigando a la población’”:
“La población del Líbano vive bajo la amenaza de los ataques de Israel desde el pasado 2 de marzo, fecha en la que se reanudaron las hostilidades entre el partido-milicia libanés Hezbolá e Israel como parte de la escalada del conflicto en Oriente Próximo. Entre los objetivos de los ataques del Ejército hebreo destaca Nabi Sheet, que se ha convertido en el escenario de la mayor matanza israelí en el país”.
La población del Líbano no vive bajo esa amenaza. De hecho, el ejército israelí advierte áreas a ser evacuadas para evitar bajas civiles. Los ataques son contra el culto genocida, y proxy iraní, Hezbolá.
Las hostilidades no “se reanudaron”; Hezbolá atacó a Israel, de la misma manera que en 2023 como, justamente, brazo de la República Islámica.
El 8 de marzo de 2026, el New York Times, nada sospechado de apego por el gobierno israelí, informaba, en el primer párrafo de su crónica titulada, ni más ni menos, que, “Los habitantes de un pueblo libanés entierran a combatientes de Hezbolá y alaban su resistencia frente a Israel”:
“Tras un intenso enfrentamiento terrestre entre las fuerzas israelíes y el grupo militante Hezbolá, respaldado por Irán, los habitantes de una aldea del este del Líbano se reunieron el domingo para enterrar a sus muertos”.

Y explicaba:
“Los combates en Nabi Sheet comenzaron durante la noche del viernes al sábado. Israel envió fuerzas especiales en helicóptero y, según los medios de comunicación estatales libaneses, nada más aterrizar, los comandos se enfrentaron a residentes y combatientes armados del pueblo.
El sábado, Hezbolá afirmó que había atacado a las fuerzas israelíes con cohetes”.
Más adelante, aclaraba:
“El lunes, el Líbano se convirtió en un nuevo frente cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel, rompiendo así la frágil tregua que se mantenía desde hacía más de un año”.
Fue un combate. Entre un grupo terrorista que inició los ataques y el ejército de un estado democrático atacado.
Omisión evidentemente voluntaria. Lenguaje cargado que, no sólo borraba el combate bélico, sino que señala de manera negativa – moral y emocionalmente – a una de las partes.
Otra cuestión significativa era la que apuntaba la agencia de noticias francesa AFP luego de estos enfrentamientos, y que evidentemente servía para que sus lectores conocieran las evidentes limitaciones de la información que prestaba:
“‘El sonido de las explosiones parecía sacado de una película’, declaró a la AFP Mohammed Mussa, de 55 años y residente en Nabi Sheet, durante una visita de prensa organizada por el grupo Hezbolá, respaldado por Irán”.
¿Sería la misma visita de la que participó la Ser?
Mientras tanto, la AFP proseguía:
“La operación [israelí] se topó con ‘resistencia’, afirmó, refiriéndose a los combatientes de Hezbolá presentes en la zona, y añadió que la situación ‘había desembocado en enfrentamientos y ataques contra los israelíes’”.
“El ejército israelí había emitido avisos de evacuación para la zona el viernes al mediodía. ‘Tras recibir este aviso, nos preparamos y evacuamos a los niños de la localidad para protegerlos’, declaró Hani Moussawi, alcalde de Nabi Sheet”.
En breve, el ejército israelí renunciaba a la ventaja estratégica de la sorpresa, para proteger a los civiles.
La Ser, en tanto, seguía en su formato de relaciones públicas de Hezbolá:
“Esta localidad del valle de la Becá, situado en el este del Líbano, es el bastión de Hezbolá en el territorio, así como la cuna de este grupo en los años 80. En consecuencia, la ofensiva israelí ha castigado duramente a los habitantes de la ciudad, causando más de 40 víctimas civiles en el inicio de la guerra”.
Pero el New York Times había dicho que el pueblo despedía a sus combatientes, no a civiles. Es más, en un pasaje del artículo apuntaba algo muy esclarecedor, que AFP también mencionaba:
“‘¿Alguna vez has visto un pueblo que se haya enfrentado a Israel como lo hizo el nuestro?’, preguntó Hiba Kanaan, de 27 años, una de las personas que asistían al funeral. Ella contó que había huido del pueblo por un tiempo con su hijo de tres años para escapar de la violencia, mientras que su marido se quedó para luchar”.
No es la primera vez que la Ser censura información e inventa otra para retratar negativamente a Israel.
Por ejemplo, como daba cuenta CAMERA Español, en un video publicado en su cuenta de X, el entrevistador (el autor del texto que aquí se analiza) y la radio acallaban parte de lo que decía uno de los entrevistados para sostener la tesis de que Israel había atacado un sitio sin importancia o interés militar:
